Salmos
Salmo 89
Libro III
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 89
El Salmo 89 alterna la alabanza a la fidelidad de Dios con el lamento por la aparente ruina de la promesa davídica. El salmista recuerda la alianza con David y pregunta por qué el ungido sufre la humillación, manteniendo la esperanza en la misericordia del Señor.
Reflexión del Salmo 89
El salmista alaba la misericordia del Señor que funda los cielos y la fidelidad que juró a David: su linaje durará para siempre como la luna. Pero luego gime: has rechazado y desechado a tu ungido, has profanado su corona. ¿Dónde están tus promesas? Pide a Dios que recuerde su juramento y no oculte su rostro. Este salmo revela la tensión entre la promesa divina y la experiencia del sufrimiento del pueblo. La Iglesia lo lee como anuncio del Mesías humillado y de la fidelidad de Dios que cumple su pacto en Cristo resucitado. Nos enseña a orar con la Escritura en la mano, recordando las promesas cuando parece que Dios calla.
Cómo meditar este salmo
Reza este salmo cuando las promesas de Dios parezcan lejanas. Aférrate a su misericordia y recuérdale sus juramentos, confiando en que él es fiel.
Oración
Señor, tu misericordia es eterna; recuerda tu alianza con tu Ungido. No ocultes tu rostro; bendito seas por los siglos. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.