🎵

Salmo 92

Libro IV

Oración y alabanza.

92:1 Salmo. Canto. Para el día sábado.

92:2 Es bueno dar gracias al Señor, y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;

92:3 proclamar tu amor de madrugada, y tu fidelidad en las vigilias de la noche,

92:4 con el arpa de diez cuerdas y la lira, con música de cítara.

92:5 Tú me alegras, Señor, con tus acciones, cantaré jubiloso por la obra de tus manos.

92:6 ¡Qué grandes son tus obras, Señor, qué profundos tus designios!

92:7 El hombre insensato no conoce y el necio no entiende estas cosas.

92:8 Si los impíos crecen como la hierba y florecen los que hacen el mal, es para ser destruidos eternamente:

92:9 tú, en cambio, eres el Excelso para siempre.

92:10 Mira, Señor, cómo perecen tus enemigos y se dispersan los que hacen el mal.

92:11 Pero a mí me das la fuerza de un toro salvaje y me unges con óleo purísimo.

92:12 Mis ojos han desafiado a mis calumniadores, mis oídos han escuchado la derrota de los malvados.

92:13 El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano:

92:14 trasplantado en la Casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios.

92:15 En la vejez seguirá dando frutos, se mantendrá fresco y frondoso,

92:16 para proclamar qué justo es el Señor, mi Roca, en quien no existe la maldad.