Símbolos de la Misa

Partir el Pan

El origen de este gesto en nuestra Eucaristía lo conocemos todos.

Partir el pan es el gesto con que Cristo instituyó la Eucaristía y el nombre con que la primera generación cristiana designó toda la celebración. En la cena judía, el padre de fami

Partir el Pan
La cena judía, sobretodo la pascual, comenzaba con un pequeño rito: el padre de familia partía el pan para repartirlo a todos, mientras pronunciaba una oración de bendición a Dios.

Este gesto expresaba la gratitud hacia Dios y a la vez el sentido familiar de solidaridad en el mismo pan. Muchos hemos conocido cómo en nuestras familias el momento de partir el pan al principio de la comida se consideraba como un pequeño pero significativo rito. Como el que se hace solemnemente cuando unos novios parten el pastel de bodas y los van repartiendo a los comensales que los acompañan.

Cristo también lo hizo en su última cena: 'Tomó el pan, dijo la bendición, lo partió y se lo dio...'. Más aún: fue este el gesto el que más impresionó a los discípulos de Emaús en su encuentro con Jesús Resucitado. 'Le reconocieron al partir el pan'. Y fue este el rito simbólico que vino a dar nombre a toda la celebración Eucarística en la primera generación.

Primer significado de este gesto: el Cuerpo 'entregado roto' de Cristo

La fracción del pan puede tener, ante todo, un sentido de cara a la Pasión de Cristo. El pan que vamos a recibir es el Cuerpo de Cristo, entregado a la muerte, el Cuerpo roto hasta la última donación, en la Cruz. En el rito bizantino hay un texto que expresa claramente esta dirección: 'se rompe y se divide el Cordero de Dios, el Hijo del Padre; es partido pero no se disminuye: es comido siempre, pero no se consume, sino que a los que participan de él, los santifica'.

Segundo significado: Signo de la unidad fraterna

El Misal Romano explica:

'por la fracción de un solo pan se manifiesta la unidad de los fieles' (IGMR 48)

'el gesto de la fracción del pan que era el que servía en los tiempos apostólicos para denominar la misma Eucaristía, manifestará mejor la fuerza y la importancia del signo de la unidad de todos en un solo pan y de la caridad, por el hecho de que un solo pan se distribuye entre hermanos' (IGMR 283).

Sobre este símbolo

Partir el pan es el gesto con que Cristo instituyó la Eucaristía y el nombre con que la primera generación cristiana designó toda la celebración. En la cena judía, el padre de familia partía el pan y lo repartía mientras bendecía a Dios. Jesús lo hizo en la Última Cena, y los discípulos de Emaús lo reconocieron precisamente al partir el pan. En la Misa, después del Padrenuestro, el sacerdote fracciona la hostia consagrada. Ese gesto recuerda el Cuerpo entregado de Cristo y significa la unidad de todos los fieles en un solo pan.

Ideas clave

  • Partir el pan era el rito familiar con que comenzaba la cena judía.
  • Jesús lo hizo en la Última Cena y los de Emaús lo reconocieron en ese gesto.
  • La fracción del pan dio nombre a toda la celebración en tiempos apostólicos.
  • El pan partido recuerda el Cuerpo de Cristo entregado y roto en la Cruz.
  • Un solo pan repartido entre hermanos manifiesta la unidad de los fieles.
  • El gesto expresa gratitud a Dios y solidaridad con quienes comparten la mesa.

Reflexión

Hay gestos que dicen más que muchas palabras, y partir el pan es uno de ellos. Implica necesariamente a otros: nadie parte el pan para sí mismo. Al fraccionarlo se acepta que lo que era uno se convierta en muchos, y que esos muchos queden unidos por lo mismo que reciben. La Eucaristía nace así con una marca de origen: es esencialmente compartida. No existe una comunión solitaria, como no existe un pan que se parta en soledad.

Los discípulos de Emaús caminaron horas con Jesús sin reconocerlo. Fue al partir el pan cuando se les abrieron los ojos. Y es que en ese gesto estaba toda su historia: la entrega, la cruz, la mesa de la amistad recuperada. El Señor no se dio a conocer con un discurso más claro, sino con un gesto repetido en su memoria. También a nosotros nos reconoce así, en la fracción del pan, cuando dejamos de discutir y nos sentamos a la mesa.

El pan partido muestra además el misterio de la Cruz. Aquel Cuerpo fue entregado hasta el final, roto por amor, y sin embargo no se agota: se reparte y sigue alimentando. Lo que se rompe por amor no se pierde; se multiplica.

Cómo vivirlo en la Misa

Cuando el sacerdote parta la hostia, no lo veas como un detalle del rito: mira ahí el Cuerpo de Cristo entregado por ti, y agradece. Deja que ese gesto te recuerde que la fe se vive repartiendo, no acumulando.

Busca después de la Misa algún modo concreto de partir tu pan: compartir tu tiempo, tu casa o tu comida con quien lo necesita; tender la mano a alguien de tu comunidad con quien estés distante. Y si un día no puedes comulgar, únete espiritualmente a ese pan repartido.

Oración

Señor Jesús, que en la Última Cena partiste el pan y te entregaste por nosotros, ábrenos los ojos como a los discípulos de Emaús al reconocerte en la fracción del pan. Danos un corazón generoso que sepa repartir lo que tiene y mantener la unidad con los hermanos. Amén.