Símbolos de la Misa

Ponerse de Pie

Es la postura más usada en la Misa.

Ponerse de pie es la postura más frecuente en la Misa: se usa para escuchar el Evangelio, para la plegaria eucarística, para el Padrenuestro y para el Credo. Al orar de pie, los cr

Ponerse de Pie
Al orar de pie los cristianos 'significamos' nuestra dignidad de hijos de Dios. Como tenemos en nosotros el Espíritu que nos hace exclamar 'Abba', 'nos atrevemos' a llamar a Dios 'Padre' y estar de pie delante de él. Es una actitud de cariñosa confianza hacia Dios a quien vemos, sobre todo, como Padre.

Es una actitud que indica 'prontitud', estar disponible, preparado para la acción. Por tanto indica decisión y voluntad para seguir al Señor. Desde el comienzo fue la actitud general de los cristianos: orar de pie, con los brazos extendidos (o levantados) y mirando hacia el oriente (a la salida del sol).

Es también señal de alegría. Durante el primer milenio, los cristianos tuvieron prohibido arrodillarse en la liturgia de los domingos, pues -como sabemos» el día del Señor conmemora la Pascua, la Resurrección de Jesús.

Así como la muerte es 'estar postrado', la resurrección es un levantarse, un 'volver a estar de pie'. Por eso esta postura manifiesta también nuestra fe en Jesús resucitado.

Sobre este símbolo

Ponerse de pie es la postura más frecuente en la Misa: se usa para escuchar el Evangelio, para la plegaria eucarística, para el Padrenuestro y para el Credo. Al orar de pie, los cristianos significan su dignidad de hijos de Dios: tenemos el Espíritu que nos hace exclamar «Abba» y nos atrevemos a llamar Padre a Dios. Es también una actitud de prontitud y disponibilidad para seguir al Señor. Y es señal de alegría, porque la Resurrección es precisamente un levantarse, un volver a estar de pie.

Ideas clave

  • Es la postura más usada en la Misa.
  • De pie significamos nuestra dignidad de hijos de Dios.
  • Expresa confianza filial: el Espíritu nos hace llamar a Dios «Padre».
  • Indica prontitud, disponibilidad y decisión de seguir al Señor.
  • Los primeros cristianos oraban de pie, con los brazos extendidos, mirando al oriente.
  • Manifiesta la fe en Jesús resucitado: la Resurrección es levantarse.

Reflexión

La postura del cuerpo revela lo que llevamos dentro, y a veces lo corrige. Estar de pie ante alguien es propio de quien se siente hijo y no esclavo, de quien se presenta con confianza y no con miedo. Los cristianos oran de pie porque creen que Dios los ha hecho hijos suyos por el Espíritu, y un hijo no se arrastra ante su padre: se pone de pie y lo llama con familiaridad. Esa audacia no nace de nuestra valía, sino del don recibido.

Hay también en esta postura una llamada a la acción. Estar de pie es estar listo, disponible, en marcha. El discípulo no es un espectador sentado que asiste a un espectáculo, sino alguien que se levanta porque ha sido llamado. Y esto se nota en la Misa: nos ponemos de pie para escuchar el Evangelio, como quien se dispone a recibir una palabra importante; nos ponemos de pie para la plegaria eucarística, como quien participa en un acontecimiento decisivo.

Sobre todo, estar de pie es un gesto pascual. La muerte postra, la Resurrección levanta. Cada vez que nos ponemos en pie con la comunidad, confesamos que creemos en el Resucitado y que nuestra vida no termina en la tierra.

Cómo vivirlo en la Misa

Cuida tu postura en la Misa: no te quedes sentado por comodidad cuando la asamblea se levanta. Ponerse de pie a tiempo, con el cuerpo erguido y atento, es ya una forma de rezar.

Fuera de la iglesia, deja que esta actitud te acompañe: camina con la cabeza alta de un hijo de Dios, pero también con la prontitud del que está dispuesto a servir. Cuando la vida te doblegue, recuerda que el Señor te invita a levantarte, no a quedarte en el suelo.

Oración

Padre nuestro, tú nos has hecho hijos en el Hijo y nos das tu Espíritu, que grita en nosotros «Abba». Sostennos de pie ante ti con confianza filial y con prontitud para servirte, y cuando la prueba nos postre, levántanos con la fuerza de la Resurrección de Cristo. Amén.