Tito

Nuevo Testamento | 3 capítulos | 46 versículos

Tit

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Capítulo 2 de 3

Capítulo 2

1 Mas tú enseña lo que es conforme a la sana doctrina;

2 que los ancianos sean sobrios, dignos, sensatos, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia, en el sufrimiento;

3 que las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a los santos: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, maestras del bien,

4 para que enseñen a las jóvenes a ser amantes de sus maridos y de sus hijos,

5 a ser sensatas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas a sus maridos, para que no sea injuriada la Palabra de Dios.

6 Exhorta igualmente a los jóvenes para que sean sensatos en todo.

7 Muéstrate dechado de buenas obras: pureza de doctrina, dignidad,

8 palabra sana, intachable, para que el adversario se avergüence, no teniendo nada malo que decir de nosotros.

9 Que los esclavos estén sometidos en todo a sus dueños, sean complacientes y no les contradigan;

10 que no les defrauden, antes bien muestren una fidelidad perfecta para honrar en todo la doctrina de Dios nuestro Salvador.

11 Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres,

12 que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente,

13 aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo;

14 el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras.

15 Así has de enseñar, exhortar y reprender con toda autoridad. Que nadie te desprecie.

Reflexión del capítulo 2

El capítulo segundo es un programa de vida cristiana organizado por edades y condiciones. Pablo pide a Tito que enseñe una doctrina sana y coherente: los ancianos, sobrios y dignos; las mujeres mayores, no difamadoras y maestras del bien; las jóvenes, prudentes y amantes de su familia; los jóvenes, sensatos; los siervos, fieles y honrados. No son normas rígidas, sino la forma concreta que adopta el Evangelio en la vida diaria de cada uno. Y en el centro del capítulo aparece el motivo de todo: la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, y nos enseña a renunciar a la impiedad y a vivir con sensatez, justicia y piedad, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Él se dio a sí mismo por nosotros para liberarnos del mal y formar un pueblo purificado que le pertenezca, entregado a las buenas obras. La moral cristiana no nace del esfuerzo aislado, sino de la gracia recibida y de la esperanza que sostiene. Por eso Pablo puede pedir tanto: porque antes ha recordado cuánto hemos sido amados y cuál es el destino que nos espera.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Piensa hoy en el papel que te toca según tu edad y tu situación, y pregúntate qué testimonio concreto puedes dar en él: paciencia si eres mayor, prudencia si eres joven, fidelidad en el trabajo, cuidado de tu familia. Elige una actitud de este capítulo y practícala hoy de manera visible, sabiendo que tu ejemplo enseña más que tus palabras.

Oración

Señor Jesús, tú que te entregaste por nosotros para purificarnos y hacer de nosotros un pueblo tuyo, enséñanos a vivir con sensatez, justicia y piedad. Que tu gracia transforme nuestra vida cotidiana y que nuestras obras den testimonio de la esperanza que llevamos. Amén.

Acerca del libro de Tito

La carta a Tito es una de las tres cartas pastorales de san Pablo, junto con las dos dirigidas a Timoteo. Su destinatario, Tito, era un colaborador griego, convertido por el Apóstol, a quien Pablo llama verdadero hijo según la fe común. Pablo lo dejó en la isla de Creta para acabar de organizar lo que faltaba y establecer presbíteros en cada ciudad, tarea delicada en una comunidad joven, dispersa y rodeada de influencias paganas y judaizantes.

Escrita probablemente hacia el final de la vida de Pablo, la carta refleja el paso de las primeras misiones a la vida estable de la Iglesia. Creta era famosa en la antigüedad por su comercio y también por la reputación moral de sus habitantes, citada incluso por un poeta local. En ese ambiente, Pablo insiste en que la fe verdadera se traduce en vida concreta: la sana doctrina, la conducta irreprochable de los pastores, la armonía en las familias y la práctica constante de las buenas obras.

Los grandes temas de Tito son la organización de la comunidad, la transmisión fiel de la enseñanza apostólica, la gracia de Dios que se ha manifestado a todos los hombres y la esperanza de la vida eterna. Su corazón es cristológico: todo se apoya en Jesucristo, que se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad. Para el católico, Tito es una escuela de vida eclesial: nos recuerda que la doctrina sana y las buenas obras van unidas, que la gracia no dispensa del esfuerzo, y que la Iglesia se edifica con pastores santos y fieles laicos. Leerla hoy es aprender a vivir la fe con coherencia, esperanza y caridad.

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