Salmos
Salmo 100
Libro IV
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 100
El Salmo 100 es un breve canto de acción de gracias, de ritmo sencillo y alegre, que resume en cinco versículos la actitud fundamental del creyente. Comienza convocando a toda la tierra a aclamar al Señor y a servirle con alegría, y sigue con la razón de esa alegría: reconocer que el Señor es Dios, que él nos hizo y a él pertenecemos, que somos su pueblo y las ovejas de su rebaño. La imagen pastoral no es humillante, es consoladora: pertenecer al rebaño de Dios significa ser conocido, guiado y cuidado. La segunda parte es litúrgica: entrar por las puertas con gratitud, atravesar los atrios con himnos, bendecir su Nombre. El salmo termina con una confesión que atraviesa toda la Biblia y que la liturgia repite con frecuencia: el Señor es bueno, su misericordia es para siempre y su fidelidad alcanza a todas las generaciones. La Iglesia lo reza en las Laudes y lo propone como modelo de gratitud diaria.
Reflexión del Salmo 100
Este salmo es un examen de la propia pertenencia. Frente a la ilusión moderna de bastarnos a nosotros mismos, afirma con serenidad que somos hechos y que pertenecemos: no somos dueños, somos criaturas amadas. Y no lo presenta como pérdida de libertad, sino como la raíz de la alegría. Servir a Dios con alegría es la alternativa a servir por miedo o por costumbre. Hay después una invitación a atravesar umbrales: entrar por las puertas, pasar a los atrios. La vida espiritual tiene umbrales que hay que cruzar cada día, pequeños actos de entrada en la presencia de Dios, y el salmo sugiere que el modo de cruzarlos es la gratitud. Agradecer antes de pedir cambia por completo la oración. El salmo no promete que la vida será fácil; promete que la bondad de Dios no se agota y que su fidelidad no depende de las generaciones que la reciben. Es una de las frases más consoladoras de la Escritura: su misericordia es para siempre.
Cómo meditar este salmo
Antes de tu oración de hoy, dedica cinco minutos solo a agradecer: repasa tu vida y nombra diez dones concretos, sin pedir nada todavía. Luego entra en tus peticiones. Convierte esa gratitud previa en costumbre diaria, como quien cruza una puerta.
Oración
Señor, tú nos hiciste y a ti pertenecemos. Gracias por llamarme a tu rebaño y por tu misericordia que no se acaba. Enséñame a servirte con alegría y a entrar cada día en tu presencia con gratitud. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.