Salmos
Salmo 99
Libro IV
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 99
El Salmo 99 es un himno de entronización breve y solemne, construido en torno a una aclamación que se repite tres veces: santo es el Señor. Proclama que Dios reina sobre los querubines, sobre Sión y sobre todas las naciones, y lo hace subrayando que su realeza está unida a la justicia: él ama el derecho, ha establecido la rectitud y ejerce el juicio sobre Jacob. La parte más original del salmo recuerda a tres grandes intercesores de la historia de Israel: Moisés, Aarón y Samuel. Ellos clamaban al Señor y él les respondía; hablaba desde la columna de nube y ellos guardaban sus mandamientos. El salmo concluye con una síntesis admirable: Dios fue para ellos un Dios indulgente, aunque no dejó sin corrección sus faltas. Es, por tanto, una escuela de oración: enseña que la santidad de Dios no impide la cercanía, y que la intercesión de los justos obtiene respuesta.
Reflexión del Salmo 99
La palabra que sostiene todo el salmo es santidad, y conviene entenderla bien: no significa distancia fría, sino plenitud de amor y de verdad que no admite mezcla. Por eso el salmo puede decir a la vez que Dios es santo y que es indulgente. La santidad de Dios no lo aleja del pecador; lo vuelve incapaz de ser indiferente al mal. Los tres intercesores que el salmo nombra son consuelo para nosotros: Moisés, Aarón y Samuel no eran hombres sin fallas, y sin embargo su oración fue escuchada. La lección es clara: Dios escucha a quien le habla, incluso desde la propia debilidad. Y hay un detalle de realismo que no conviene saltar: el salmo reconoce que Dios respondía, pero también corregía. La indulgencia divina no es complicidad; perdona y a la vez educa. Rezar este salmo es aprender a acercarse a Dios con confianza y con reverencia al mismo tiempo, sin confundir su bondad con permisividad ni su grandeza con lejanía.
Cómo meditar este salmo
Reza hoy por alguien que te ha pedido ayuda, tomando ejemplo de Moisés y Samuel: intercede por esa persona por su nombre, varias veces, con constancia. Después examina una zona donde hayas confundido la bondad de Dios con permiso para no cambiar, y pide su corrección.
Oración
Santo eres, Señor, y grande en Sión. Tú que escuchabas a Moisés, a Aarón y a Samuel, escucha también mi oración por los que sufren. Corrige lo que en mí necesita ser educado y no apartes de mí tu indulgencia. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.