Salmos

Salmo 98

Libro IV

Oración y alabanza.

Salmos
98:1Salmo. Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas:su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria.
98:2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones:
98:3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.
98:4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos.
98:5Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales;
98:6con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey.
98:7Resuene el mar y todo lo que hay en él, el mundo y todos sus habitantes;
98:8aplaudan las corrientes del océano, griten de gozo las montañas al unísono.
98:9Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra:él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

Sobre el Salmo 98

El Salmo 98 es un himno de acción de gracias por una victoria de Dios, cantado con el lenguaje de la fiesta. Su primera razón de alabanza es que la mano derecha del Señor ha obtenido el triunfo, y la segunda, más profunda, es que ese triunfo no queda encerrado en Israel: el Señor ha revelado su justicia a los ojos de las naciones y los confines de la tierra han contemplado su salvación. El salmo une así dos temas: la fidelidad de Dios a la alianza con su pueblo y la apertura universal a todos los pueblos. La segunda parte convoca a la creación entera a la fiesta: el mar, los ríos que aplauden, las montañas que gritan de gozo, las trompetas y clarines del culto. El motivo es la venida del Señor a gobernar la tierra con justicia y rectitud. La liturgia cristiana lo ha escogido para la Navidad y lo lee como anuncio de la salvación ofrecida a todos los hombres en Cristo.

Reflexión del Salmo 98

Este salmo enseña que la salvación de Dios no es un asunto privado. Lo que Dios hace por uno, lo hace a la vista de todos, y su fidelidad a un pueblo se convierte en noticia para el mundo entero. Hay aquí una lección de esperanza para quien piensa que su historia es demasiado pequeña o demasiado dañada: la obra de Dios se mide por su brazo, no por nuestras fuerzas. El salmo insiste en que la salvación se ha revelado a los ojos de las naciones; es decir, es pública, verificable, destinada a ser contada. Y la respuesta que pide no es solo gratitud individual, sino fiesta compartida: instrumentos, trompetas, aplausos del océano, gritos de las montañas. La creación entera se suma porque reconoce en su Señor al que viene a poner orden y justicia. Cuando la vida se vuelve estrecha, este salmo ensancha el horizonte: la salvación ya está en marcha, y lo único que se nos pide es entrar en el coro y anunciarla.

Cómo meditar este salmo

Cuenta hoy a alguien una maravilla concreta que Dios ha hecho en tu vida; el salmo insiste en que la salvación se anuncia. Elige a una persona que necesite esperanza y comparte con ella, sin sermonear, un hecho real de tu historia. Termina rezando este salmo en acción de gracias por lo que Dios ya ha hecho.

Oración

Señor, tu brazo ha obrado maravillas y tu salvación ha sido revelada a los pueblos. Ayúdame a no callar lo que has hecho en mí. Que mi vida sea un canto nuevo y mi gratitud, anuncio para los demás. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.