Salmos

Salmo 97

Libro IV

Oración y alabanza.

Salmos
97:1¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables.
97:2Nubes y Tinieblas lo rodean, la Justicia y el Derecho son la base de su trono.
97:3Un fuego avanza ante él y abrasa a los enemigos a su paso;
97:4sus relámpagos iluminan el mundo; al verlo, la tierra se estremece.
97:5Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
97:6Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria.
97:7Se avergüenzan los que sirven a los ídolos, los que se glorían en dioses falsos; todos los dioses se postran ante él.
97:8Sión escucha y se llena de alegría, se regocijan las ciudades de Judá, a causa de tus juicios, Señor.
97:9Porque tú, Señor, eres el Altísimo:estás por encima de toda la tierra, mucho más alto que todos los dioses.
97:10Tú amas, Señor, a los que odian el mal, proteges la vida de tus fieles y los libras del poder de los malvados.
97:11Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón.
97:12Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre.

Sobre el Salmo 97

El Salmo 97 es un himno de entronización que describe la venida de Dios con imágenes de teofanía: nubes y tinieblas lo rodean, un fuego avanza ante él, sus relámpagos iluminan el mundo y las montañas se derriten como cera. No es un retrato de terror gratuito, sino el lenguaje con que Israel describía la irrupción de lo divino en la historia: cuando Dios se acerca, lo que no puede sostenerse ante la verdad se desmorona. El salmo subraya que la justicia y el derecho son la base de su trono: el poder de Dios no es arbitrario, está unido a la rectitud. Frente a él se avergüenzan los que sirven a los ídolos, y Sión se llena de alegría al ver sus juicios. El final es luminoso: nace la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. La liturgia cristiana lo ha leído en clave de la venida de Cristo, y resuena especialmente en el tiempo de Navidad y en la Epifanía.

Reflexión del Salmo 97

Hay en este salmo una valentía que desconcierta: se alegra de que Dios venga a juzgar. Para nosotros la palabra juicio suena a amenaza; para el salmista es la mejor noticia posible, porque significa que el mal no tiene la última palabra. Si Dios es la base de la justicia, su venida desarma a los que construyen su poder sobre la mentira. Las imágenes grandiosas —el fuego, los relámpagos, las montañas que se derriten— expresan algo simple: nada falso resiste su presencia. Pero el salmo no se detiene en el castigo; su centro es la luz. Para el justo, la llegada de Dios no es oscuridad, es amanecer. Esa es la diferencia entre temer a Dios y amarlo: quien guarda rencor o injusticia teme la luz, quien camina en verdad la espera. El salmo invita a mirar hacia adelante con confianza, sabiendo que la historia camina hacia un desenlace donde el derecho y la misericordia coinciden. Rezarlo es dejar de temer que la verdad salga a la luz.

Cómo meditar este salmo

Examina hoy tu conciencia pidiendo luz, no condenación. Pide al Señor que ilumine lo que mantienes en penumbra: una relación rota, una decisión que aplazas, una verdad que evitas. Escribe una acción concreta para ponerlo en claro esta semana y ofrécela como preparación a su venida.

Oración

Señor, Altísimo sobre toda la tierra, tú amas a los que odian el mal. Que tu luz amanezca en mis zonas oscuras y me libre del poder del mal. Llena de alegría mi corazón recto y hazme esperar tu justicia. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.