Salmos

Salmo 104

Libro IV

Oración y alabanza.

Salmos
104:1Bendice al Señor, alma mía:¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad
104:2y te envuelves con un manto de luz. Tú extendiste el cielo como un toldo
104:3y construiste tu mansión sobre las aguas. Las nubes te sirven de carruaje y avanzas en alas del viento.
104:4Usas como mensajeros a los vientos, y a los relámpagos, como ministros.
104:5Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:¡no se moverá jamás!
104:6El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas;
104:7pero tú las amenazaste y huyeron, escaparon ante el fragor de tu trueno.
104:8Subieron a las montañas, bajaron por los valles, hasta el lugar que les habías señalado:
104:9les fijaste un límite que no pasarán, ya no volverán a cubrir la tierra.
104:10Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas.
104:11Allí beben los animales del campo, los asnos salvajes apagan su sed.
104:12Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas.
104:13Desde lo alto riegas las montañas, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras.
104:14Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva, para sacar de la tierra el pan
104:15y el vino que alegra el corazón del hombre, para que él haga brillar su rostro con el aceite y el pan reconforte su corazón.
104:16Se llenan de savia los árboles del Señor, los cedros del Líbano que él plantó;
104:17allí ponen su nido los pájaros, la cigüeña tiene su casa en los abetos;
104:18los altos peñascos son para las cabras, y en las rocas se refugian los erizos.
104:19Hiciste la luna para medir el tiempo, señalaste al sol el momento de su ocaso;
104:20mandas la oscuridad, y cae la noche:entonces rondan las fieras de la selva
104:21y los cachorros rugen por la presa, pidiendo a Dios su alimento.
104:22Haces brillar el sol y se retiran, van a echarse en sus guaridas:
104:23entonces sale el hombre a trabajar, a cumplir su jornada hasta la tarde.
104:24¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas!
104:25Allí está el mar, grande y dilatado, donde se agitan, en número incontable, animales grandes y pequeños.
104:26Por él transitan las naves, y ese Leviatán que tú formaste para jugar con él.
104:27Todos esperan de ti que les des la comida a su tiempo:
104:28se la das, y ellos la recogen; abres tu mano, y quedan saciados.
104:29Si escondes tu rostro, se espantan; si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo.
104:30Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.
104:31¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras!
104:32Él mira, y la tierra se estremece; toca las montañas, y echan humo.
104:33Cantaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, celebraré a mi Dios:
104:34que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor.
104:35Que los pecadores desaparezcan de la tierra y los malvados ya no existan más. ¡Bendice al Señor, alma mía! ¡Aleluya!