Salmos

Salmo 106

Libro IV

Oración y alabanza.

Salmos
106:1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
106:2¿Quién puede hablar de las proezas del Señor y proclamar todas sus alabanzas?
106:3¡Felices los que proceden con rectitud, los que practican la justicia en todo tiempo!
106:4Acuérdate de mi, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo; visítame con tu salvación,
106:5para que vea la felicidad de tus elegidos, para que me alegre con la alegría de tu nación y me gloríe con el pueblo de tu herencia.
106:6Hemos pecado, igual que nuestros padres; somos culpables, hicimos el mal:
106:7nuestros padres, cuando estaban en Egipto, no comprendieron tus maravillas; no recordaron la multitud de tus favores, y en el Mar Rojo desafiaron al Altísimo.
106:8Pero él los salvó por amor de su Nombre, para poner de manifiesto su poder:
106:9increpó al Mar Rojo, y este se secó; los llevó por los abismos como por un desierto,
106:10los salvó de las manos del enemigo, los rescató del poder del adversario.
106:11El agua cubrió a sus opresores, ni uno solo quedó con vida:
106:12entonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas.
106:13Pero muy pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su designio;
106:14ardían de avidez en el desierto y tentaron a Dios en la soledad:
106:15entonces, él les dio lo que pedían, pero hizo que una enfermedad los consumiera.
106:16En el campamento tuvieron celos de Moisés, y de Aarón, el consagrado al Señor;
106:17pero se abrió la tierra y devoró a Datán, se cerró sobre Abirón y sus secuaces:
106:18ardió un fuego contra aquella turba, y las llamas abrasaron a los malvados.
106:19En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido:
106:20así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto.
106:21Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto,
106:22maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo.
106:23El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor.
106:24Despreciaron una tierra apetecible, no creyeron en su palabra;
106:25murmuraron dentro de sus carpas y no escucharon la voz del Señor.
106:26Pero él alzó la mano y les juró que los haría morir en el desierto,
106:27que dispersaría a sus descendientes por los pueblos y los diseminaría por diversas regiones.
106:28Luego se unieron al Baal de Peor y comieron víctimas ofrecidas a dioses muertos;
106:29con esas acciones irritaron al Señor y cayó sobre ellos una plaga.
106:30Pero Pinjás se levantó e hizo justicia, y entonces cesó la plaga:
106:31esto le fue tenido en cuenta a su favor, por todas las generaciones, para siempre.
106:32Irritaron al Señor junto a las aguas de Meribá, y Moisés sufrió mucho por culpa de ellos,
106:33porque lo amargaron profundamente, y él no supo medir sus palabras.
106:34No exterminaron a los pueblos como el Señor les había mandado;
106:35se mezclaron con los paganos e imitaron sus costumbres;
106:36rindieron culto a sus ídolos, que fueron para ellos una trampa.
106:37Sacrificaron en honor de los demonios a sus hijos y a sus hijas;
106:38derramaron sangre inocente, y la tierra quedó profanada.
106:39Se mancharon con sus acciones y se prostituyeron con su mala conducta;
106:40por eso el Señor se indignó contra su pueblo y abominó de su herencia.
106:41Los puso en manos de las naciones y fueron dominados por sus enemigos;
106:42sus adversarios los oprimieron y los sometieron a su poder.
106:43El Señor los libró muchas veces, pero ellos se obstinaron en su actitud, y se hundieron más y más en su maldad.
106:44Sin embargo, él miró su aflicción y escuchó sus lamentos.
106:45Se acordó de su alianza en favor de ellos y se arrepintió por su gran misericordia;
106:46hizo que les tuvieran compasión los que los habían llevado cautivos.
106:47Sálvanos, Señor y Dios nuestro; congréganos de entre las naciones, para que podamos dar gracias a tu santo Nombre y gloriarnos de haberte alabado.
106:48¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde ahora y para siempre! Y todo el pueblo diga:¡Amén! ¡Aleluya!

Sobre el Salmo 106

El Salmo 106 forma pareja con el anterior, pero su mirada es la opuesta: donde el Salmo 105 recuerda la fidelidad de Dios, este confiesa la infidelidad del pueblo. Es una oración penitencial de alcance nacional, una relectura de la historia de Israel hecha en clave de pecado y misericordia. El salmista se incluye en la culpa: hemos pecado igual que nuestros padres. Desfila entonces una serie de episodios vergonzosos: la incredulidad ante el mar, la avidez en el desierto, la rebelión de Datán y Abirón, el becerro de oro, la idolatría de Baal Peor, las aguas de Meribá y, sobre todo, la mezcla con los pueblos paganos y el sacrificio de niños. El salmo no se recrea en la culpa: cada recuerdo sirve para subrayar que Dios los libró muchas veces. Termina con una súplica de reunión para los desterrados y con una doxología. Es un modelo de examen de conciencia comunitario.

Reflexión del Salmo 106

Este salmo es incómodo porque nos obliga a leer la historia desde el fracaso, no desde el triunfo. Y sin embargo es profundamente esperanzador, porque demuestra que el pecado no es el final de la relación con Dios. El salmo repite un ritmo que conocemos bien: olvido, rebeldía, castigo, clamor, rescate, y de nuevo olvido. No hay aquí una evolución lineal hacia la virtud, sino una historia de recaídas y de paciencia divina. La frase clave es que Dios los libró muchas veces. Ese muchas veces es el corazón de la misericordia. El salmo también enseña a reconocer la culpa sin autoengañarse: no hay justificaciones ni comparaciones ventajosas con otros pueblos. Y hay un momento de intercesión precioso: Moisés se mantiene firme en la brecha para aplacar el enojo destructor. Es la figura del mediador, que la tradición cristiana aplica a Cristo. Confesar el pecado, dice este salmo, no es hundirse: es volver a la única fuente que puede salvar.

Cómo meditar este salmo

Reza este salmo como examen de conciencia comunitario: no solo de tus faltas personales, sino de las de tu familia, tu parroquia y tu sociedad. Nombra una infidelidad concreta que se repite en tu entorno y pide perdón por ella, reconociéndote parte de la culpa en lugar de juzgar desde fuera.

Oración

Señor, hemos pecado igual que nuestros padres, pero tú nos libraste muchas veces. Confieso mi culpa sin excusas y me acojo a tu gran misericordia. Acuérdate de mí por el amor que tienes a tu pueblo y visítame con tu salvación. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.