Salmos
Salmo 106
Libro IV
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 106
El Salmo 106 forma pareja con el anterior, pero su mirada es la opuesta: donde el Salmo 105 recuerda la fidelidad de Dios, este confiesa la infidelidad del pueblo. Es una oración penitencial de alcance nacional, una relectura de la historia de Israel hecha en clave de pecado y misericordia. El salmista se incluye en la culpa: hemos pecado igual que nuestros padres. Desfila entonces una serie de episodios vergonzosos: la incredulidad ante el mar, la avidez en el desierto, la rebelión de Datán y Abirón, el becerro de oro, la idolatría de Baal Peor, las aguas de Meribá y, sobre todo, la mezcla con los pueblos paganos y el sacrificio de niños. El salmo no se recrea en la culpa: cada recuerdo sirve para subrayar que Dios los libró muchas veces. Termina con una súplica de reunión para los desterrados y con una doxología. Es un modelo de examen de conciencia comunitario.
Reflexión del Salmo 106
Este salmo es incómodo porque nos obliga a leer la historia desde el fracaso, no desde el triunfo. Y sin embargo es profundamente esperanzador, porque demuestra que el pecado no es el final de la relación con Dios. El salmo repite un ritmo que conocemos bien: olvido, rebeldía, castigo, clamor, rescate, y de nuevo olvido. No hay aquí una evolución lineal hacia la virtud, sino una historia de recaídas y de paciencia divina. La frase clave es que Dios los libró muchas veces. Ese muchas veces es el corazón de la misericordia. El salmo también enseña a reconocer la culpa sin autoengañarse: no hay justificaciones ni comparaciones ventajosas con otros pueblos. Y hay un momento de intercesión precioso: Moisés se mantiene firme en la brecha para aplacar el enojo destructor. Es la figura del mediador, que la tradición cristiana aplica a Cristo. Confesar el pecado, dice este salmo, no es hundirse: es volver a la única fuente que puede salvar.
Cómo meditar este salmo
Reza este salmo como examen de conciencia comunitario: no solo de tus faltas personales, sino de las de tu familia, tu parroquia y tu sociedad. Nombra una infidelidad concreta que se repite en tu entorno y pide perdón por ella, reconociéndote parte de la culpa en lugar de juzgar desde fuera.
Oración
Señor, hemos pecado igual que nuestros padres, pero tú nos libraste muchas veces. Confieso mi culpa sin excusas y me acojo a tu gran misericordia. Acuérdate de mí por el amor que tienes a tu pueblo y visítame con tu salvación. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.