Salmos
Salmo 107
Libro V
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 107
El Salmo 107 es una liturgia de acción de gracias en la que cuatro grupos de personas cuentan cómo fueron rescatados. Los primeros vagaban perdidos por el desierto; los segundos estaban encadenados en la oscuridad; los terceros, enfermos por su propia rebeldía, tocaban las puertas de la muerte; los cuartos eran marineros sorprendidos por la tempestad. Cada relato sigue el mismo esquema: la angustia, la invocación al Señor, la liberación y la invitación a dar gracias. Este estribillo repetido convierte el salmo en una catequesis sobre la oración del que está en peligro. La segunda parte cambia de tono y proclama que Dios transforma los desiertos en lagos y la tierra fértil en salinas, según la conducta de los hombres, y que levanta a los pobres de la miseria. El salmo termina con una bienaventuranza sapiencial: el sabio guardará estas cosas y comprenderá la misericordia del Señor. La tradición lo ha leído como el canto de los redimidos, de cuantos han sido salvados y no quieren olvidarlo.
Reflexión del Salmo 107
La fuerza de este salmo está en su realismo: no todos sufren por culpa propia, pero todos, en algún momento, se encuentran sin salida. Hay quien se pierde por caminos equivocados, quien es encadenado por la injusticia, quien enferma por su rebeldía, quien es sorprendido por una tormenta que no provocó. El salmo no distingue demasiado entre culpables e inocentes, porque a los ojos de la misericordia todos son candidatos al rescate. Y hay un momento decisivo que se repite cuatro veces: invocaron al Señor en su angustia. La oración del desesperado no necesita ser perfecta, solo sincera. Fíjate también en los detalles: la liberación llega de formas distintas —un camino recto, cadenas hechas pedazos, una palabra que sana, un huracán convertido en brisa— porque Dios no salva con recetas, salva a personas. Y el final es un reto a la inteligencia: comprender la misericordia del Señor exige detenerse, mirar la propia historia y no pasar de largo. La gratitud, dice el salmo, es cosa de sabios.
Cómo meditar este salmo
Reconoce a cuál de los cuatro grupos perteneces hoy: el perdido, el encadenado, el enfermo o el sorprendido por la tormenta. Escribe en una frase tu situación y otra frase con el modo en que Dios ya te ha ayudado antes. Reza el estribillo del salmo como acción de gracias por quien todavía no ve su salida.
Oración
Señor, en la angustia clamé a ti y tú me libraste. Te doy gracias por tu misericordia y por tus maravillas en favor de los hombres. Cuando vuelva a perderme, recuérdame que tu palabra sana y que tu brisa calma las olas. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.