Salmos

Salmo 111

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
111:1¡Aleluya! Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos.
111:2Grandes son las obras del Señor:los que las aman desean comprenderlas.
111:3Su obra es esplendor y majestad, su justicia permanece para siempre.
111:4Él hizo portentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo.
111:5Proveyó de alimento a sus fieles y se acuerda eternamente de su alianza.
111:6Manifestó a su pueblo el poder de sus obras, dándole la herencia de las naciones.
111:7Las obras de sus manos son verdad y justicia; todos sus preceptos son indefectibles:
111:8están afianzados para siempre y establecidos con lealtad y rectitud.
111:9Él envió la redención a su pueblo, promulgó su alianza para siempre:su Nombre es santo y temible.
111:10El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría:son prudentes los que lo practican. ¡El Señor es digno de alabanza eternamente!

Sobre el Salmo 111

El Salmo 111 abre la colección de los aleluyas posteriores al éxodo y celebra las obras grandes de Dios. Es un salmo sapiencial, compuesto como un acróstico: cada versículo comienza con una letra del alfabeto hebreo. Su tema central es la alabanza del Señor por su creación, su providencia y su alianza. La Iglesia lo reza como acción de gracias por la revelación y, de modo eminente, por la Encarnación del Verbo, que es la obra más alta de la sabiduría divina. Invita a contemplar que el temor santo es el principio de toda inteligencia verdadera.

Reflexión del Salmo 111

Este salmo nos enseña a leer la historia con ojos de fe. Sus primeras palabras sitúan la alabanza en la asamblea de los justos: la obra de Dios no se celebra en soledad, sino en la comunión de la Iglesia. Se nos recuerda que sus obras son magníficas, eternas y justas, y que él da alimento a los que le temen, sellando su alianza con fidelidad. El punto culminante es la afirmación de que el temor del Señor es la sabiduría y el principio de la ciencia. Aquí resplandece Cristo: él es la sabiduría encarnada, el pan que alimenta a su pueblo y el cumplimiento de la alianza. Rezar este salmo es admitir que no somos dueños de la verdad, sino que la recibimos como don. La alabanza se vuelve así escuela de humildad y de esperanza, porque quien conoce a Dios descansa en su providencia y ya no teme a las circunstancias.

Cómo meditar este salmo

Dedica un momento cada mañana a enumerar tres obras de Dios en tu vida y a darle gracias en voz alta. Practica el 'temor santo' reconociendo que toda tu inteligencia procede de él, y ofrece tu trabajo como alabanza en la asamblea invisible de los santos.

Oración

Señor, Dios nuestro, cuyas obras son magníficas y eternas, danos la sabiduría que nace del temor santo. Aliméntanos con tu alianza y haz que nuestra vida sea alabanza tuya. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.