Salmos

Salmo 140

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
140:1Del maestro de coro. Salmo de David.
140:2Líbrame, Señor, de la gente malvada, protégeme de los hombres violentos,
140:3de los que sólo piensan en hacer el mal y provocan discordias todo el día.
140:4Ellos afilan su lengua como serpientes, en sus labios hay veneno de víboras. Pausa
140:5Defiéndeme, Señor, de las manos del impío, protégeme de los hombres violentos, de los que intentan hacerme tropezar y han tendido una red ante mis pies:
140:6los prepotentes me han ocultado trampas y lazos, me han puesto asechanzas al borde del camino. Pausa
140:7Pero yo digo al Señor:"Tú eres mi Dios":escucha, Señor, el clamor de mi súplica;
140:8Señor, mi Señor, mi ayuda poderosa, recubre mi cabeza en el momento del combate.
140:9No satisfagas los deseos del malvado ni dejes que se cumplan sus proyectos;
140:10que no levanten cabeza los que me asedian, y su maledicencia los envuelva. Pausa
140:11Que se acumulen sobre ellos carbones encendidos, que caigan en lo profundo y no puedan levantarse.
140:12Que los difamadores no estén seguros en la tierra, y la desgracia persiga a muerte al violento.
140:13Yo sé que el Señor hace justicia a los humildes y defiende los derechos de los pobres.
140:14Sí, los justos darán gracias a tu Nombre y los buenos vivirán en tu presencia.

Sobre el Salmo 140

El Salmo 140 es una súplica del justo acosado por hombres violentos y lenguas engañosas. Pide al Señor que lo libre de la trampa y del fuego de los malvados. La Iglesia lo reza como oración de protección contra la calumnia y la persecución, y como voz de Cristo frente a sus enemigos. Su mensaje es que el fiel, rodeado de peligros, confía el juicio a Dios y pide ser sostenido en la justicia.

Reflexión del Salmo 140

El salmo describe con viveza a los enemigos: hombres violentos que traman guerra, afilan lenguas como serpientes y esconden redes al caminante. El salmista pide que el Señor guarde sus labios y lo libre de la soberbia y de los lazos. Hay una petición fuerte: 'no dejes que se cumplan sus designios'. El salmo distingue entre el justo, que sufre la opresión, y el malvado, cuyo fuego lo devora en esta vida. La confianza final es que el Señor sostiene al pobre y al justo, y que los rectos alabarán su nombre. Rezar este salmo es aprender a no responder al mal con mal, sino a poner la propia defensa en manos de Dios. Nos enseña que la lengua puede ser un arma mortal y que necesitamos la guarda del Señor sobre nuestros labios. Para el cristiano, es oración de quien sufre injusticia y se abandona al juicio del Padre, sabiendo que la violencia no tendrá la última palabra y que el justo será coronado.

Cómo meditar este salmo

Cuando sufras ataques o intrigas, reza pidiendo al Señor que guarde tus labios y confíe tu defensa a él. No trames venganza; deja que los rectos alaben su nombre.

Oración

Señor, líbranos de la violencia y de la lengua engañosa, y guarda nuestros labios. Sostén al justo oprimido y sé tú nuestro refugio y guía. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.