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Salmo 141

Libro V

Oración y alabanza.

141:1 Salmo de David. Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda:escucha mi voz cuando te llamo;

141:2 que mi oración suba hasta ti como el incienso, y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde.

141:3 Coloca, Señor, un guardián en mi boca y un centinela a la puerta de mis labios;

141:4 no dejes que mi corazón se incline a la maldad, o a cometer delitos con hombres perversos. ¡No, nunca gustaré de sus manjares!

141:5 Que el justo me golpee como amigo y me corrija, pero que el óleo del malvado no perfume mi cabeza:yo seguiré oponiendo mi oración a sus maldades.

141:6 Sus príncipes cayeron despeñados, esos que se complacían en oírme decir:

141:7 Como una piedra de molino hecha pedazos están esparcidos nuestros huesos ante las fauces del Abismo.

141:8 Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:en ti confío, no me dejes indefenso.

141:9 Protégeme del lazo que me han tendido y de las trampas de los que hacen el mal.

141:10 ¡Caigan los malvados en sus propias redes, mientras yo paso sin hacerme daño!