Salmos

Salmo 142

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
142:1Poema de David. Cuando estaba en la cueva. Oración.
142:2Invocaré al Señor con toda mi voz, con toda mi voz suplicaré al Señor;
142:3expondré mi queja ante él, expresaré mi angustia en su presencia.
142:4Ya se me acaba el aliento, pero tú conoces mi camino:en la senda por donde voy me han ocultado una trampa.
142:5Miro a la derecha, observo, y no hay nadie que se ocupe de mí; ya no tengo dónde refugiarme, nadie se interesa por mi vida.
142:6Por eso clamo a ti, Señor, y te digo:"Tú eres mi refugio, mi herencia en la tierra de los vivientes".
142:7Atiende a mi clamor, porque estoy en la miseria; líbrame de mis perseguidores, porque son más fuertes que yo.
142:8Sácame de la prisión, y daré gracias a tu Nombre:porque los justos esperan que me concedas tu favor.

Sobre el Salmo 142

El Salmo 142 es una oración angustiada del justo que se siente perseguido y acorralado. En la tradición se atribuye a David cuando huía de Absalón, y la Iglesia lo reza como salmo penitencial y como voz de Cristo abandonado. Su mensaje es que, en la desolación, el alma solo encuentra alivio al derramar su causa ante el Señor y aceptar su voluntad como la única guía.

Reflexión del Salmo 142

El salmo comienza con la urgencia del que no tiene otro recurso: 'con mi voz clamo al Señor, con mi voz le suplico'. El salmista confiesa que su espíritu desmaya y que los enemigos le persiguen hasta dejar su vida en el polvo. En ese abatimiento, levanta los ojos y recuerda los días antiguos, la obra de las manos de Dios. Hay un contraste entre la tierra desierta donde se halla y la mano derecha del Señor que anhela. La petición central es el conocimiento de la senda por donde debe caminar, pues a él se acoge su alma. Rezar este salmo es dar nombre a la aridez espiritual y entregarla a Dios. Nos enseña que el desierto no es abandono, sino el lugar donde se aprende a escuchar. Para el cristiano, es la oración de Jesús en el huerto y en la cruz, y la de la Iglesia perseguida. La esperanza final es ser librado de los perseguidores, porque el Señor es justo y escucha el clamor del que se acoge a él.

Cómo meditar este salmo

En los días de aridez o persecución, reza este salmo derramando tu causa ante Dios. Pide conocer 'la senda por donde debes caminar' y acógela con confianza.

Oración

Señor, cuando mi espíritu desmaya, escucha mi clamor y muéstrame tu camino. Acoge mi alma y líbrame de mis perseguidores, pues en ti me acojo. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.