Salmos

Salmo 143

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
143:1Salmo de David. Señor, escucha mi oración, atiende a mi plegaria; respóndeme, por tu fidelidad y tu justicia.
143:2No llames a juicio a tu servidor, porque ningún ser viviente es justo en tu presencia.
143:3El enemigo me persiguió a muerte, aplastó mi vida contra el suelo; me introdujo en las tinieblas, como a los muertos de hace muchos años.
143:4El aliento se extingue en mi interior, mi corazón desfallece en mi pecho.
143:5Me acuerdo de los tiempos pasados, medito todas tus acciones; considero la obra de tus manos
143:6y extiendo mis brazos hacia ti:suspiro por ti como tierra reseca. Pausa
143:7Respóndeme en seguida, Señor, porque estoy sin aliento. No me ocultes tu rostro, para que yo no sea como los que bajan a la fosa.
143:8Que yo experimente tu amor por la mañana, porque confío en ti; indícame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma.
143:9Líbrame, Señor, de mis enemigos, porque me refugio en ti;
143:10enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu espíritu bondadoso me conduzca por una tierra llana.
143:11Por amor de tu Nombre, Señor, consérvame la vida. Por tu justicia, sácame del peligro;
143:12por tu fidelidad, destruye a mi enemigo; aniquila a mis opresores, porque yo soy tu servidor.

Sobre el Salmo 143

El Salmo 143 es el último de los salmos penitenciales y una súplica combinada de auxilio y de guía. El salmista, acosado por enemigos y abrumado por la angustia, pide al Señor que no entre en juicio con su siervo, y que le enseñe a hacer su voluntad. La Iglesia lo reza como oración de los pecadores y de los que buscan la dirección divina. Su mensaje es que la misericordia, no el rigor, es la única esperanza del hombre.

Reflexión del Salmo 143

El salmo parte de la confesión de la pequeñez: 'no entres en juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti ningún viviente'. Es la renuncia a toda autodefensa ante Dios y el reconocimiento de la necesidad de la gracia. El salmista describe su agobio: el enemigo ha perseguido su vida, la ha postrado en tierra, y su espíritu desfallece. Ante la tiniebla, pide ser guiado por la tierra llana, según el nombre del Señor, y ser librado de los enemigos. El clímax es una doble petición: que el Espíritu bueno lo conduzca a la tierra recta, y que el Señor, por su justicia, le dé la vida. Rezar este salmo es pedir no según nuestro mérito, sino según la misericordia. Nos enseña que la obediencia a la voluntad de Dios nace de la confianza, no del miedo. Para el cristiano, el 'Espíritu bueno' es el Paráclito prometido por Cristo, que conduce a la libertad de los hijos de Dios. Es oración de quien quiere ser enseñado a amar lo que Dios manda.

Cómo meditar este salmo

Reza pidiendo al Señor que no entre en juicio contigo, sino que te enseñe su voluntad. Deja que su 'Espíritu bueno' te conduzca hoy por la tierra llana de la obediencia.

Oración

Señor, no entres en juicio con tu siervo, pues nadie es justo ante ti. Envía tu Espíritu bueno que me guíe y danos la vida por tu misericordia. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.