Salmos
Salmo 28
Libro I
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 28
Salmo de súplica y acción de gracias. El salmista clama a su roca para que no sea sordo, y después da gracias porque Dios escuchó y es su fuerza y escudo.
Reflexión del Salmo 28
A ti clamo, Señor, mi roca; no seas sordo para mí. El terror de ser ignorado por Dios es peor que cualquier enemigo. El salmista describe la maldad de los impíos que obran iniquidad y hablan paz con el corazón lleno de maldad. Pide que Dios les pague conforme a sus obras. Y entonces, la respuesta: bendito el Señor, porque ha escuchado la voz de mi súplica. El Señor es mi fuerza y mi escudo; en Él confió mi corazón y me socorrió. Para el cristiano, este salmo es la experiencia de la oración escuchada: clamar, temer el silencio, y descubrir que Dios siempre responde.
Cómo meditar este salmo
Clama a Dios con honestidad, sin temor a que sea sordo. Después, aunque la respuesta no sea inmediata, agradece de antemano: bendito el Señor, porque escucha mi voz.
Oración
Señor, mi roca, no seas sordo para mí. Escucha mi súplica y sé mi fuerza y mi escudo. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.