Salmos

Salmo 28

Libro I

Oración y alabanza.

Salmos
28:1De David. Yo te invoco, Señor; tú eres mi Roca, no te quedes callado, porque si no me respondes, seré como los que bajan al sepulcro.
28:2Oye la voz de mi plegaria, cuando clamo hacia ti, cuando elevo mis manos hacia tu Santuario.
28:3No me arrastres con los malvados ni con los que hacen el mal:con los que hablan de paz a su prójimo, mientras su corazón está lleno de maldad.
28:4Trátalos conforme a sus acciones, como corresponde a su mala conducta; trátalos según la obra de sus manos, págales su merecido.
28:5Ellos no valoran lo que hace el Señor ni la obra de sus manos:por eso él los derribará y no volverá a edificarlos.
28:6Bendito sea el Señor, porque oyó la voz de mi plegaria;
28:7el Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confía en él. Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda:por eso le daré gracias con mi canto.
28:8El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido.
28:9Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre.

Sobre el Salmo 28

Salmo de súplica y acción de gracias. El salmista clama a su roca para que no sea sordo, y después da gracias porque Dios escuchó y es su fuerza y escudo.

Reflexión del Salmo 28

A ti clamo, Señor, mi roca; no seas sordo para mí. El terror de ser ignorado por Dios es peor que cualquier enemigo. El salmista describe la maldad de los impíos que obran iniquidad y hablan paz con el corazón lleno de maldad. Pide que Dios les pague conforme a sus obras. Y entonces, la respuesta: bendito el Señor, porque ha escuchado la voz de mi súplica. El Señor es mi fuerza y mi escudo; en Él confió mi corazón y me socorrió. Para el cristiano, este salmo es la experiencia de la oración escuchada: clamar, temer el silencio, y descubrir que Dios siempre responde.

Cómo meditar este salmo

Clama a Dios con honestidad, sin temor a que sea sordo. Después, aunque la respuesta no sea inmediata, agradece de antemano: bendito el Señor, porque escucha mi voz.

Oración

Señor, mi roca, no seas sordo para mí. Escucha mi súplica y sé mi fuerza y mi escudo. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.