Salmos
Salmo 44
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 44
El Salmo 44 es un lamento colectivo del pueblo elegido tras una derrota humillante. Recuerda las victorias del pasado obradas por Dios, y pregunta por qué ahora parece haberse olvidado de su herencia. Es la voz de una comunidad fiel que no entiende su sufrimiento.
Reflexión del Salmo 44
El pueblo evoca la historia: no por su espada conquistaron la tierra, sino por el brazo del Señor que amó a sus padres. Pero hoy son rechazados, entregados como ovejas al matadero y cubiertos de oprobio. Claman sin haber olvidado el nombre de Dios, preguntando dónde está su gloria. Este salmo revela el misterio del sufrimiento del justo y la fidelidad de Dios aun en el silencio. La Iglesia lo reza en tiempos de persecución; prefigura el testimonio de los mártires, que son vencidos por el mundo pero triunfan en Cristo. Enseña a orar con honestidad incluso cuando Dios parece esconder su rostro.
Cómo meditar este salmo
Cuando tu comunidad o familia atraviese fracasos injustos, reza este salmo reconociendo que Dios obra sin que lo veamos. Mantén la fidelidad aunque no comprendas y encomienda tu causa al Señor.
Oración
Señor, despierta y no nos rechaces por siempre. Por tu misericordia, líbranos y rescata nuestra vida a causa de tu nombre. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.