Salmos
Salmo 45
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 45
El Salmo 45 es un canto nupcial real que celebra las bodas del rey con su esposa. La belleza de sus versos lo hizo considerar un salmo de amor y de realeza mesiánica. La Iglesia lo lee como profecía de las nupcias de Cristo, el Esposo, con la Iglesia, su esposa.
Reflexión del Salmo 45
El salmista invoca al rey, dotado de gracia en sus labios, cuya espada y justicia lo hacen temible y amado. A su diestra está la reina, adornada de oro de Ofir, rodeada de vírgenes que la acompañan. La liturgia ha visto en este canto la figura de Cristo, Rey y Esposo, y de María y la Iglesia como la esposa ataviada para las bodas del Cordero. El salmo revela la dignidad del amor conyugal santificado y la vocación del pueblo de Dios a la alianza definitiva. Nos recuerda que la historia culmina en un banquete nupcial y que nuestra fidelidad al Señor es respuesta al amor que él primero nos tuvo.
Cómo meditar este salmo
Reza este salmo en acción de gracias por el sacramento del matrimonio o por la vocación de la Iglesia. Ofrece tu vida como esposa fiel que sigue a Cristo con amor exclusivo.
Oración
Señor, rey y esposo de la Iglesia, atrae mi corazón con la belleza de tu amor. Hazme fiel a tu alianza y conduce a tu pueblo a las bodas eternas. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.