Salmos
Salmo 54
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 54
El Salmo 54 es una súplica de auxilio contra enemigos que amenazan la vida del salmista. Confía en que Dios, en su nombre, lo librará. Termina con la promesa de ofrecer un sacrificio espontáneo de alabanza por la bondad recibida.
Reflexión del Salmo 54
En medio de extraños que conspiran contra él y opresores que buscan su alma, el salmista grita pidiendo ser salvado por la fuerza de Dios. Invoca el nombre del Señor, seguro de que él oye y castiga a los enemigos. Pide confusión para los que lo acechan. Este salmo revela la oración confiada del justo perseguido y la certeza de que Dios defiende a los suyos. La Iglesia lo reza en tiempos de calumnia o peligro; prefigura la confianza de Cristo en el Padre durante su pasión. Nos enseña a llevar nuestras amenazas a la oración y a responder con alabanza, sabiendo que el Señor rescata el alma de los que se refugian en él.
Cómo meditar este salmo
Ante una dificultad o enemistad, reza este salmo entregando la situación a Dios. Promete alabarle por adelantado y date por librado por su poder.
Oración
Señor, en tu nombre sálvame y con tu poder defiéndeme. Escucha mi oración y libremente te ofreceré mi alabanza por tu bondad. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.