Salmos
Salmo 55
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 55
El Salmo 55 expresa el dolor de una traición cometida por un amigo íntimo. El salmista gime bajo el peso de la angustia y desea huir como ave, pero resuelve arrojar su carga sobre el Señor, que sostiene a los justos y confunde a los injustos.
Reflexión del Salmo 55
El salmista describe su angustia como oleada de muerte y temor que lo sacude. Lo más hiriente es la traición: no un enemigo, sino un compañero, un igual que compartía su pan y sus secretos. Ante el dolor, sueña con alas de paloma para huir al desierto. Pero la fe le dicta otra salida: arroja sobre el Señor su carga, y él lo sustenta. Este salmo revela el sufrimiento de la infidelidad humana y la paz que da el abandono en Dios. La Iglesia lo reza contra la discordia; prefigura la traición de Judas y el dolor de Cristo, que entregó su causa al Padre orando en el Huerto de los Olivos.
Cómo meditar este salmo
Si fuiste traicionado o herido por alguien cercano, reza este salmo y entrega tu dolor a Dios. No busques venganza; descansa en quien sostiene tu alma.
Oración
Señor, arrojo sobre ti mi angustia y tú me sustentas. Líbrame de la traición y de la muerte, y guía mis pasos en tu paz. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.