Salmos
Salmo 74
Libro III
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 74
El Salmo 74 es un lamento comunitario ante la profanación del templo y la devastación del pueblo. El salmista pregunta por qué Dios ha rechazado para siempre y pide que recuerde su alianza y libre su heredad de la burla de los enemigos.
Reflexión del Salmo 74
El pueblo gime: ¿por qué, oh Dios, nos rechazas para siempre? Recuerda las obras salvadoras del pasado, pero ahora ve el santuario incendiado, los signos destruidos y el enemigo blasfemando en medio de la asamblea. Pide a Dios que levante su mano contra la arrogancia del adversario y no olvide el clamor de los pobres. Este salmo revela el dolor de la Iglesia perseguida y la fe que clama incluso cuando Dios parece ausente. Prefigura las profanaciones y la esperanza de la resurrección; nos enseña que el Señor es rey desde antiguo y que, aunque permita la prueba, no abandona a su alianza ni olvida el gemido de los suyos.
Cómo meditar este salmo
Reza este salmo por las Iglesias perseguidas y por la santidad de los lugares sagrados. Pide a Dios que defienda su heredad y renueva tu respeto por el templo.
Oración
Dios nuestro, ¿por qué nos rechazas? Recuerda tu alianza y no olvides el clamor de tus pobres. Levanta tu mano y defiende tu heredad. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.