Salmos
Salmo 76
Libro III
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 76
El Salmo 76 es un himno que proclama a Dios temible y glorioso en Sión, donde quebró las armas de la guerra y trajo la paz. Celebra el silencio de la tierra ante el estremecimiento del Señor y la alabanza de los que lo temen.
Reflexión del Salmo 76
Dios es conocido en Judá, su nombre es grande en Israel; en Sión tiene su morada y allí quebró el arco, la lanza y los escudos. Tu trueno, Señor, hizo temblar la tierra, y ante tu estremecimiento el carro y el caballo cayeron. Tú eres temible, y quién podrá resistirte cuando se inflame tu ira. Este salmo revela la paz que Dios otorga al detener las guerras y la reverencia que su majestad exige. La Iglesia lo reza como acción de gracias por la victoria de Cristo sobre el mal. Nos enseña que el verdadero reposo nace de reconocer a Dios como soberano, y que los que lo temen le ofrecen sus votos y le cantan.
Cómo meditar este salmo
Reza este salmo agradeciendo a Dios las victorias de la paz en tu vida. Ante el conflicto, pide al Señor que quebrante las lanzas y te conceda su descanso.
Oración
Temible eres, Señor, en Sión; tú quebraste las armas de la guerra. Te ofrecemos nuestra alabanza y guardamos tus votos en silencio. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.