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Salmo 78

Libro III

Oración y alabanza.

78:1 Poema de Asaf. Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca:

78:2 yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado.

78:3 Lo que hemos oído y aprendido, lo que nos contaron nuestros padres,

78:4 no queremos ocultarlo a nuestros hijos, lo narraremos a la próxima generación:son las glorias del Señor y su poder, las maravillas que él realizó.

78:5 El Señor dio una norma a Jacob, estableció una ley en Israel, y ordenó a nuestros padres enseñar estas cosas a sus hijos.

78:6 Así las aprenderán las generaciones futuras y los hijos que nacerán después; y podrán contarlas a sus propios hijos,

78:7 para que pongan su confianza en Dios, para que no se olviden de sus proezas y observen sus mandamientos.

78:8 Así no serán como sus padres, una raza obstinada y rebelde, una raza de corazón inconstante y de espíritu infiel a Dios:

78:9 como los arqueros de la tribu de Efraím, que retrocedieron en el momento del combate.

78:10 Ellos no mantuvieron su alianza con Dios, se negaron a seguir su ley;

78:11 olvidaron las proezas del Señor y las maravillas que les hizo ver.

78:12 El Señor hizo prodigios a la vista de sus padres, en la tierra de Egipto, en los campos de Tanis;

78:13 abrió el Mar para darles paso y contuvo las aguas como un dique;

78:14 de día los guiaba con la nube y de noche, con el resplandor del fuego.

78:15 Partió las rocas en el desierto y les dio de beber a raudales:

78:16 sacó manantiales del peñasco, hizo correr las aguas como ríos.

78:17 Pero volvieron a pecar contra él y a rebelarse contra el Altísimo en el desierto:

78:18 tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida a su antojo.

78:19 Hablaron contra Dios, diciendo:"¿Acaso tiene Dios poder suficiente para preparar una mesa en el desierto?

78:20 Es verdad que cuando golpeó la roca, brotó el agua y desbordaron los torrentes; pero ¿podrá también darnos pan y abastecer de carne a su pueblo?".

78:21 El Señor, al oírlos, se indignó, y un fuego se encendió contra Jacob; su enojo se alzó contra Israel,

78:22 porque no creyeron en Dios ni confiaron en su auxilio.

78:23 Entonces mandó a las nubes en lo alto y abrió las compuertas del cielo:

78:24 hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial;

78:25 todos comieron un pan de ángeles, les dio comida hasta saciarlos.

78:26 Hizo soplar desde el cielo el viento del este, atrajo con su poder el viento del sur;

78:27 hizo llover sobre ellos carne como polvo y pájaros como arena del mar:

78:28 los dejó caer en medio del campamento, alrededor de sus carpas.

78:29 Ellos comieron y se hartaron, el Señor les dio lo que habían pedido;

78:30 pero apenas saciaron su avidez, cuando aún estaban con la boca llena,

78:31 la ira del Señor se desató contra ellos:hizo estragos entre los más fuertes y abatió a lo mejor de Israel.

78:32 A pesar de todo, volvieron a pecar y no creyeron en sus maravillas;

78:33 por eso él acabó sus días como un soplo, y sus años en un solo instante.

78:34 Cuando los hacía morir, lo buscaban y se volvían a él ansiosamente:

78:35 recordaban que Dios era su Roca, y el Altísimo, su libertador.

78:36 Pero lo elogiaban de labios para afuera y mentían con sus lenguas;

78:37 su corazón no era sincero con él y no eran fieles a su alianza.

78:38 El Señor, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor:

78:39 sabía que eran simples mortales, un soplo que pasa y ya no vuelve.

78:40 ¡Cuántas veces lo irritaron en el desierto y lo afligieron en medio de la soledad!

78:41 Volvían a tentar a Dios y a exasperar al Santo de Israel,

78:42 sin acordarse de lo que hizo su mano, cuando los rescató de la opresión.

78:43 Porque él hizo portentos en Egipto y prodigios en los campos de Tanis;

78:44 convirtió en sangre sus canales, y también sus ríos, para que no bebieran;

78:45 les mandó tábanos voraces y ranas que hacían estragos.

78:46 Entregó sus cosechas al pulgón y el fruto de sus trabajos a las langostas;

78:47 destruyó sus viñedos con el granizo y sus higueras con la helada;

78:48 desató la peste contra el ganado y la fiebre contra los rebaños.

78:49 Lanzó contra ellos el ardor de su enojo, su ira, su furor y su indignación -un tropel de mensajeros de desgracias-

78:50 dando así libre curso a su furor; no los quiso librar de la muerte, hizo que la peste acabara con sus vidas.

78:51 Hirió a los primogénitos de Egipto, a los hijos mayores de la tierra de Cam;

78:52 sacó a su pueblo como a un rebaño, y los guió como a ovejas por el desierto:

78:53 los condujo seguros y sin temor, mientras el Mar cubría a sus adversarios.

78:54 Los llevó hasta su Tierra santa, hasta la Montaña que adquirió con su mano;

78:55 delante de ellos expulsó a las naciones, les asignó por sorteo una herencia e instaló en sus carpas a las tribus de Israel.

78:56 Pero ellos tentaron e irritaron a Dios, no observaron los preceptos del Altísimo;

78:57 desertaron y fueron traidores como sus padres, se desviaron como un arco fallido.

78:58 Lo afligieron con sus lugares de culto, le provocaron celos con sus ídolos:

78:59 Dios lo advirtió y se llenó de indignación, y rechazó duramente a Israel.

78:60 Abandonó la Morada de Silo, la Carpa donde habitaba entre los hombres;

78:61 entregó su Fortaleza al cautiverio, su Arca gloriosa en manos del enemigo.

78:62 Entregó su pueblo a la espada, se enfureció contra su herencia;

78:63 el fuego devoró a sus jóvenes, y no hubo canto nupcial para sus vírgenes;

78:64 sus sacerdotes cayeron bajo la espada, y sus viudas no pudieron celebrar el duelo.

78:65 Pero el Señor se levantó como de un sueño, como un guerrero adormecido por el vino:

78:66 él hirió al enemigo con la espada, le infligió una derrota completa.

78:67 Rechazó a los campamentos de José y no eligió a la tribu de Efraím:

78:68 eligió a la tribu de Judá, a la montaña de Sión, su predilecta.

78:69 Construyó su Santuario como el cielo en lo alto, como la tierra, que cimentó para siempre;

78:70 y eligió a David, su servidor, sacándolo de entre los rebaños de ovejas.

78:71 Cuando iba detrás de las ovejas, lo llamó para que fuera pastor de Jacob, su pueblo, y de Israel, su herencia;

78:72 él los apacentó con integridad de corazón y los guió con la destreza de su mano.