Salmos

Salmo 79

Libro III

Oración y alabanza.

Salmos
79:1Salmo de Asaf. Señor, los paganos invadieron tu herencia, profanaron tu santo Templo, hicieron de Jerusalén un montón de ruinas;
79:2dieron los cadáveres de tus servidores como pasto a las aves del cielo, y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra.
79:3Derramaron su sangre como agua alrededor de Jerusalén y nadie les daba sepultura.
79:4Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean.
79:5¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre? ¿Arderán tus celos como un fuego?
79:6Derrama tu furor sobre las naciones que no te reconocen, y sobre los reinos que no invocan tu Nombre,
79:7porque han devorado a Jacob, y han devastado su dominio.
79:8No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos.
79:9Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre.
79:10¿Por qué han de decir los paganos:"¿Dónde está su Dios?". Que se ponga de manifiesto entre las naciones, ante nuestros propios ojos, cómo has vengado la sangre de tus servidores, que ha sido derramada.
79:11Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte.
79:12Devuelve siete veces a nuestros vecinos la afrenta que te hicieron, Señor.
79:13Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones.

Sobre el Salmo 79

El Salmo 79 es un lamento por la devastación de Jerusalén y la burla de las naciones. El salmista pide a Dios que no recuerde las culpas antiguas sino que venga pronto en ayuda de su pueblo, por amor a su nombre.

Reflexión del Salmo 79

Las naciones han entrado en tu heredad, profanado el templo y convertido a Jerusalén en ruinas; los muertos yacen como comida de las aves. El salmista pregunta hasta cuándo, Señor, y pide que la sangre de tus siervos sea vengada ante las naciones. Suplicia nuestras culpas pasadas y ven pronto a salvarnos, por amor de tu nombre. Este salmo revela el dolor de la comunidad pecadora que acepta su castigo pero confía en la misericordia. La Iglesia lo reza en los tiempos de prueba; nos enseña a interceder no por mérito propio sino por la gloria del nombre de Dios, y a esperar la restauración que él promete a los que se vuelven a él.

Cómo meditar este salmo

Reza este salmo por tu patria y por la Iglesia, pidiendo perdón por las culpas colectivas. Pide a Dios que restaure lo que está arruinado por amor de su nombre.

Oración

Señor, no recuerdes nuestras culpas pasadas; ven pronto a socorrernos por amor de tu nombre. Venga tu misericordia sobre nosotros y sálanos. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.