Salmos

Salmo 81

Libro III

Oración y alabanza.

Salmos
81:1Del maestro de coro. Con la cítara de Gat. De Asaf.
81:2¡Canten con júbilo al Señor, nuestra fuerza, aclamen al Dios de Jacob!
81:3Entonen un canto, toquen el tambor, y la cítara armoniosa, junto con el arpa.
81:4Toquen la trompeta al salir la luna nueva, y el día de luna llena, el día de nuestra fiesta.
81:5Porque esta es una ley para Israel, un precepto del Dios de Jacob:
81:6él se la impuso como norma a José, cuando salió de la tierra de Egipto. Oigo una voz desconocida que dice:
81:7Yo quité el peso de tus espaldas y tus manos quedaron libres de la carga.
81:8Clamaste en la aflicción, y te salvé; te respondí oculto entre los truenos, aunque me provocaste junto a las aguas de Meribá.Pausa
81:9Oye, pueblo mío, yo atestiguo contra ti, ¡ojalá me escucharas, Israel!
81:10No tendrás ningún dios extraño, no adorarás a ningún dios extranjero:
81:11"Abre tu boca y la llenaré con mi palabra.
81:12Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no me quiso obedecer:
81:13por eso los entregué a su obstinación, para que se dejaran llevar por sus caprichos.
81:14¡Ojalá mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera mis caminos!
81:15Yo sometería a sus adversarios en un instante, y volvería mi mano contra sus opresores.
81:16Los enemigos del Señor tendrían que adularlo, y ese sería su destino para siempre;
81:17yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre."

Sobre el Salmo 81

El Salmo 81 es un canto festivo para la fiesta de las trompetas que exhorta a escuchar la voz de Dios. El salmista recuerda la liberación de Egipto y lamenta que el pueblo no le obedeciera, prometiendo bendición si volviere a su mandato.

Reflexión del Salmo 81

El salmista convoca a la fiesta con alegría y recuerda la liberación de la carga y del canastro en Egipto, cuando Dios respondió al clamor en la aflicción. Pide al pueblo que no tenga dioses extraños ni adore a dioses ajenos. Lamenta: mi pueblo no escuchó mi voz, y lo entregué a la dureza de su corazón. Pero promete: si me oyere, lo saciaría del mejor trigo. Este salmo revela la libertad que Dios da y la tristeza de la desobediencia. La Iglesia lo reza como invitación a la conversión; nos enseña que la verdadera fiesta es escuchar a Dios, y que la obediencia a su palabra trae la abundancia de su bendición.

Cómo meditar este salmo

Reza este salmo pidiendo oír la voz de Dios en tu vida. Examina si hay en ti dioses ajenos y comprométete a obedecer su palabra hoy.

Oración

Señor, que tu pueblo te escuche y no se vuelva a la dureza de corazón. Sacia nuestra vida con tu bendición y guíanos por el camino recto. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.