Nahún
Antiguo Testamento | 3 capítulos | 47 versículos
Capítulo 1
1 Oráculo sobre Nínive. Libro de la visión de Nahúm de Elcós.
2 ¡Dios celoso y vengador Yahveh, vengador Yahveh y rico en ira! Se venga Yahveh de sus adversarios, guarda rencor a sus enemigos.
3 Yahveh tardo a la cólera, pero grande en poder, y a nadie deja impune Yahveh. En la tempestad y el huracán camina, y las nubes son el polvo de sus pies.
4 Amenaza al mar y lo deja seco, y todos los ríos agota. ... languidecen el Basán y el Carmelo, la flor del Líbano se amustia.
5 Tiemblan los montes ante él, y las colinas se estremecen; en su presencia se levanta la tierra, el orbe y todos los que en él habitan.
6 Ante su enojo ¿quién puede tenerse? ¿Quién puede resistir el ardor de su cólera? Su furor se derrama como fuego, y las rocas se quiebran ante él.
7 Bueno es Yahveh para el que en él es pera, un refugio en el día de la angustia; él conoce a los que a él se acogen,
8 cuando pasa la inundación. Hace exterminio de los que se alzan contra él, a sus enemigos persigue hasta en las tinieblas.
9 ¿Qué meditáis contra Yahveh? El es el que hace exterminio, no se alzará dos veces la opresión;
10 porque ellos, espinos aún enmarañados, empapados de bebida, como paja seca serán enteramente consumidos.
11 ¡De ti ha salido el que medita el mal contra Yahveh, el consejero de Belial!
12 Así dice Yahveh: Por más incólumes que estén, por más que sean, serán talados y desaparecerán. Si te he humillado, no volveré a humillarte más.
13 Y ahora voy a quebrar de sobre ti su yugo, y a romper tus cadenas.
14 Y sobre ti ha dado orden Yahveh: No habrá más descendencia de tu nombre; de la casa de tus dioses extirparé imágenes esculpidas y fundidas, preparé tu tumba, porque eres despreciable.
Reflexión del capítulo 1
El capítulo 1 presenta a Dios con dos rasgos que parecen opuestos y sin embargo lo definen. Primero, su celo y su poder: Yahveh camina sobre las nubes, amenaza al mar y lo seca, hace temblar los montes, y ante su enojo nadie puede resistir. Pero en el centro del capítulo, como un rayo de luz, brilla la confesión más bella del libro: bueno es Yahveh para el que en él espera, un refugio en el día de la angustia; él conoce a los que a él se acogen. El Dios temible es, para los suyos, el Dios bueno. Nahún anuncia además la liberación: voy a quebrar de sobre ti su yugo y a romper tus cadenas. Quien había esclavizado a otros verá roto su poder. El capítulo enseña que la justicia y la bondad de Dios son una sola cosa, y que la historia no queda en manos de los violentos.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Si hoy atraviesas un día de angustia, refúgiate en Dios con una oración confiada, aunque sea breve. Y si cargas un yugo —una adicción, un miedo, un rencor—, pide al Señor que lo quiebre, dando tú el primer paso: busca ayuda, pide perdón, rompe ese hábito.
Oración
Yahveh, bueno para quien en ti espera y refugio en el día de la angustia: quebranta los yugos que me oprimen y enséñame a acogerme a ti con corazón confiado. Amén.
Acerca del libro de Nahún
Nahún es el séptimo de los doce profetas menores y su libro, breve y denso, gira en torno a un solo tema: la caída de Nínive, capital del imperio asirio, la potencia que durante siglos oprimió a Israel y a Judá. Sabemos poco de su autor: se lo presenta como Nahún de Elcós, y su nombre significa «consolador». Su oráculo se sitúa probablemente antes del año 612 a.C., cuando Nínive fue destruida, y se dirige a un pueblo que había sufrido la violencia asiria y necesitaba saber que Dios no era indiferente a la injusticia.
El libro alterna dos voces. Por un lado, el rostro severo de Dios: celoso, tardo a la cólera pero grande en poder, que camina en la tempestad y no deja impune al malvado; su juicio sobre Nínive se describe con crudeza porque refleja la crueldad que Asiria sembró. Por otro, el rostro entrañable: bueno es Yahveh para el que en él espera, un refugio en el día de la angustia (1,7). En el capítulo 2 aparece la figura del mensajero que anuncia la paz, imagen que el Nuevo Testamento aplica a los evangelizadores (Rom 10,15). Para la fe católica, Nahún recuerda dos verdades inseparables: que la justicia de Dios es real y que su misericordia es refugio para quien se acoge a él. El juicio de Nínive anticipa el juicio definitivo de la historia, donde Cristo, el Cordero que anuncia la paz, será también el Señor que juzga con verdad.
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