Malaquías

Antiguo Testamento | 3 capítulos | 55 versículos

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Capítulo 2 de 3

Capítulo 2

1 Y ahora, a vosotros esta orden, sacerdotes:

2 Si no escucháis ni tomáis a pecho dar gloria a mi Nombre, dice Yahveh Sebaot, yo lanzaré sobre vosotros la maldición y maldeciré vuestra bendición; y hasta la he maldecido ya, porque ninguno de vosotros toma nada a pecho.

3 He aquí que yo voy a romper vuestro brazo, os echaré estiércol a la cara, el estiércol de vuestras fiestas, y seréis aventados con él.

4 Sabréis así que yo os dirigí esta orden para que subsitiera mi alianza con Leví, dice Yahveh Sebaot.

5 Mi alianza era con él vida y paz, y se las concedí; era temor, y él me temía y ante mi Nombre guardaba reverencia.

6 La Ley de verdad estaba en su boca, e iniquidad no se hallaba en sus labios; en paz y en rectitud caminaba conmigo, y a muchos recobró de la culpa.

7 Pues los labios del sacerdote guardan la ciencia, y la Ley se busca en su boca; porque él es el mensajero de Yahveh Sebaot.

8 Pero vosotros os habéis extraviado del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la Ley, habéis corrompido la alianza de Leví, dice Yahveh Sebaot.

9 Por eso yo también os he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, de la misma manera que vosotros no guardáis mis caminos y hacéis acepción de personas en la Ley.

10 ¿No tenemos todos nosotros un mismo Padre? ¿No nos ha creado el mismo Dios? ¿Por qué nos traicionamos los unos a los otros, profanando la alianza de nuestros padres?

11 Judá ha traicionado; una abominación se ha cometido en Israel y en Jerusalén. Porque Judá ha profanado el santuario querido de Yahveh, al casarse con la hija de un dios extranjero.

12 ¡Que extirpe Yahveh al hombre que hace tal, ya sea testigo o defensor, de las tiendas de Jacob y de entre los que presentan la oblación a Yahveh Sebaot!

13 Y esta otra cosa hacéis también vosotros: cubrir de lágrimas el altar de Yahveh, de llantos y suspiros, porque él ya no se vuelve hacia la oblación, ni la acepta con gusto de vuestras manos.

14 Y vosotros decís: ¿Por qué? - Porque Yahveh es testigo entre tú y la esposa de tu juventud, a la que tú traicionaste, siendo así que ella era tu compañera y la mujer de tu alianza.

15 ¿No ha hecho él un solo ser, que tiene carne y espíritu? Y este uno ¿qué busca? ¡Una posteridad dada por Dios! Guardad, pues, vuestro espíritu; no traiciones a la esposa de tu juventud.

16 Pues yo odio el repudio, dice Yahveh Dios de Israel, y al que encubre con su vestido la violencia, dice Yahveh Sebaot. Guardad, pues, vuestro espíritu y no cometáis tal traición.

17 Vosotros cansáis a Yahveh con vuestras palabras. - Y decís: ¿En qué le cansamos? - Cuando decís: Todo el que hace el mal es bueno a los ojos de Yahveh, y él le acepta complacido; o también: ¿Dónde está el Dios del juicio?

Reflexión del capítulo 2

El segundo capítulo continúa la acusación contra los sacerdotes, pero esta vez apelando a la alianza que Dios estableció con Leví, una alianza de vida y de paz que exigía reverencia y verdad. El ideal del sacerdote se dibuja con nitidez: guardar la ciencia, llevar la Ley en la boca y ser mensajero del Señor, caminando en paz y rectitud y apartando a muchos de la culpa. Frente a ese ideal, los sacerdotes se han desviado, han hecho tropezar a muchos y han corrompido la alianza. Después el profeta pasa a un tema doméstico y doloroso: la traición de los maridos que repudian a la esposa de su juventud. El texto usa una expresión impresionante, diciendo que el altar queda cubierto de lágrimas y llantos, porque el Señor ya no mira la ofrenda. Y añade una razón de fondo que toca la dignidad de todo vínculo humano: acaso no compartimos todos un mismo Padre y un mismo Creador?, por qué entonces nos traicionamos unos a otros? La fidelidad conyugal aparece así como parte de la alianza con Dios, y el repudio como una violencia que Dios aborrece. El capítulo termina advirtiendo que el pueblo cansa al Señor con palabras que llaman bueno al mal. Es una llamada a la coherencia entre el culto y la vida, y a la santidad de la familia.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

La fidelidad en los vínculos es un lugar donde se juega la fe. Hoy reza por tu familia y por las familias que conoces, especialmente las que atraviesan crisis. Si has fallado en fidelidad o en la palabra dada a alguien, da un paso concreto de reparación o de reconciliación, sin esperar a que el otro lo haga primero, y sin excusas.

Oración

Señor, tú eres testigo de nuestras alianzas y aborreces la traición. Dame fidelidad en las palabras y en los vínculos, un corazón que no traicione a quien me has confiado, y valentía para reparar el daño que haya causado. Amén.

Acerca del libro de Malaquías

El libro de Malaquías cierra el conjunto de los profetas en la Biblia cristiana y, según la tradición judía, también la serie de los profetas en el orden de los libros sagrados. Su nombre significa «mi mensajero», y no está claro si se trata de un nombre propio o de un título. Por los temas que aborda, el culto degradado, los matrimonios mixtos y los divorcios, los diezmos retenidos, la espera del mensajero del Señor, se sitúa en la época persa, probablemente en el siglo V antes de Cristo, después del regreso del destierro y de la reconstrucción del Templo, en un momento en que la comunidad había recaído en la rutina y el desánimo.

Su forma literaria es singular: está construido como una serie de disputas o controversias. Cada sección comienza con una afirmación de Dios, sigue con una objeción del pueblo, que pregunta en qué nos has amado o en qué te hemos manchado, y termina con la respuesta del profeta. Ese diálogo tenso pone al descubierto la ceguera de quienes, creyéndose fieles, han dejado de tomarse en serio a Dios.

Los grandes temas del libro son el amor gratuito y fiel de Dios, que no depende de nuestros méritos; la exigencia de un culto sincero y de ofrendas sin defecto; la fidelidad en el matrimonio y la unidad de la familia; la justicia social y el cuidado del jornalero, del huérfano y de la viuda; y la esperanza escatológica, con el anuncio de un mensajero que prepara el camino, de un fuego purificador y de un sol de justicia que trae salvación.

Para la fe católica, Malaquías es un libro profundamente actual: denuncia la religión de la costumbre y llama a una conversión del corazón. Su anuncio del mensajero y de Elías ha sido leído desde el Evangelio como preparación de la venida de Cristo, y su llamado a no defraudar a Dios en la ofrenda ilumina la relación entre la fe y la generosidad.

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