Mateo

Nuevo Testamento | 28 capítulos | 1067 versículos

Mt

Capítulo 1

1 Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:

2 Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos,

3 Judá engrendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram,

4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón,

5 Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé,

6 Jesé engendró al rey David. David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón,

7 Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf,

8 Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías,

9 Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías,

10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías,

11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia.

12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel,

13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor,

14 Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud,

15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob,

16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

17 Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.

19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

20 Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.

21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»

22 Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta:

23 Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.»

24 Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.

25 Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.

Reflexión del capítulo 1

Mateo abre su evangelio con una genealogía que a primera vista parece una simple lista de nombres, pero que encierra un mensaje luminoso. En las tres series de catorce generaciones —de Abraham a David, de David al destierro y del destierro a Cristo— late toda la historia de Israel: la promesa, la realeza y la prueba. Lo llamativo es que en esa lista aparecen mujeres como Tamar, Rajab, Rut y la esposa de Urías, cuyos relatos están marcados por el pecado, la extranjería o el escándalo. Dios no se avergüenza de sus antepasados: teje la salvación incluso a través de historias rotas. San José aparece después como un hombre justo que, ante el misterio, no elige la denuncia sino el cuidado silencioso. Su duda se disuelve cuando escucha la voz del ángel: el hijo que espera María es obra del Espíritu Santo y llevará el nombre de Jesús, «Dios salva». Mateo añade el título Emmanuel, «Dios con nosotros», la clave de todo el evangelio: en Jesús, Dios no observa desde lejos, sino que entra en nuestra historia para quedarse. La Navidad comienza aquí, en un sueño obedecido por amor.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Cuando no entiendas lo que Dios está haciendo en tu vida, imita a José: no actúes desde el miedo ni el escándalo, sino desde la justicia unida a la misericordia. Y recuerda al Emmanuel: Dios camina contigo incluso en los capítulos de tu historia que preferirías esconder.

Oración

Señor Jesús, Emmanuel, gracias porque no te avergüenzas de nuestras historias. Enséñanos a confiar como José, a escuchar tu voz en el silencio y a creer que tú escribes derecho incluso con líneas torcidas. Amén.

Acerca del libro de Mateo

El Evangelio según san Mateo abre el Nuevo Testamento y tiende un puente entre el Antiguo y el Nuevo. La tradición lo atribuye a Mateo, también llamado Leví, el recaudador de impuestos que Jesús llamó desde su puesto en Cafarnaúm y que pasó de cobrar tributos a anunciar el Reino. Su comunidad, de raíz judeocristiana, lo escribió probablemente en Antioquía de Siria hacia los años 80-90, para mostrar que Jesús es el Mesías esperado por Israel y el cumplimiento de las promesas hechas a los padres. Por eso lo presenta desde el primer versículo como «hijo de David, hijo de Abraham», heredero de la promesa y de la realeza davídica. Su estructura gira en torno a cinco grandes discursos —el Sermón del Monte, el discurso misionero, las parábolas del Reino, la vida de la comunidad y el discurso escatológico—, que evocan los cinco libros de la Ley y presentan a Jesús como el nuevo Moisés, que sube al monte para dar la ley definitiva del amor. La fórmula «para que se cumpliera lo dicho por el profeta» recorre todo el libro y revela una convicción profunda: nada en la vida de Cristo es casual, todo responde al designio salvador de Dios. Mateo es el evangelista del Reino de los Cielos, expresión con la que respeta el nombre divino, y el del Emmanuel, «Dios con nosotros», nombre que resume la Encarnación. Es también el evangelio de la Iglesia: en él Jesús instituye a Pedro como roca, enseña el Padrenuestro y la corrección fraterna, y envía a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Para el católico, Mateo es escuela de discipulado: enseña que la fe se prueba en las obras, que el perdón no tiene límites y que Cristo está presente en el pobre, el enfermo y el extranjero. Leerlo es dejarse mirar por Jesús y responder, como los primeros discípulos, dejando las redes para seguirle.

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