Mateo

Nuevo Testamento | 28 capítulos | 1067 versículos

Mt

Capítulo 19

1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

2 Le siguió mucha gente, y los curó allí.

3 Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?»

4 El respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra,

5 y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne?

6 De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.»

7 Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?»

8 Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así.

9 Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer - no por fornicación - y se case con otra, comete adulterio.»

10 Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse.»

11 Pero él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido.

12 Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.»

13 Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían.

14 Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.»

15 Y, después de imponerles las manos, se fue de allí.

16 En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?»

17 El le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»

18 «¿Cuáles?» - le dice él. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio,

19 honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

20 Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?»

21 Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.»

22 Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos.

24 Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos.»

25 Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?»

26 Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible.»

27 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?»

28 Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

29 Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.

30 «Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros.»

Reflexión del capítulo 19

Jesús sale de Galilea hacia Judea y, en el Jordán, se le acercan los fariseos para tentarle sobre el divorcio. Él remonta al designio originario: Dios hizo varón y mujer para que sean una sola carne; lo que Dios unió, no lo separe el hombre. Ante la concesión de Moisés por la dureza de corazón, Jesús eleva la exigencia y prohíbe repudiar. Los discípulos, escandalizados, dicen que mejor no casarse; Él habla de los eunucos por el Reino, los que renuncian al matrimonio por amor al Evangelio. Luego bendice a los niños, de los que tales es el Reino de los cielos, y frente al joven rico que pregunta por la vida eterna, le pide venderlo todo y seguirle; el muchacho se va triste. Jesús concluye que es más fácil a un camello por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino, pero para Dios todo es posible. Pedro oye la promesa de cien veces más y vida eterna para los que lo dejan todo. El capítulo exalta la indisolubilidad del matrimonio y la libertad que nace de desprenderse.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy examina tu riqueza: no solo bienes materiales, sino apegos, planes o afectos que te impiden seguir libremente a Cristo. Da un paso concreto de desprendimiento generoso, comparte, regala, perdona, y reserva tiempo para acoger con ternura a los pequeños, niños o débiles, que están a tu alrededor. Para Dios nada es imposible.

Oración

Señor, tú que unes al hombre y la mujer y bendices a los pequeños, libéranos de la dureza de corazón. Danos dejarlo todo por ti, confiando en que para Dios nada es imposible y en que tu gracia colma toda entrega. Amén.

Acerca del libro de Mateo

El Evangelio según san Mateo abre el Nuevo Testamento y tiende un puente entre el Antiguo y el Nuevo. La tradición lo atribuye a Mateo, también llamado Leví, el recaudador de impuestos que Jesús llamó desde su puesto en Cafarnaúm y que pasó de cobrar tributos a anunciar el Reino. Su comunidad, de raíz judeocristiana, lo escribió probablemente en Antioquía de Siria hacia los años 80-90, para mostrar que Jesús es el Mesías esperado por Israel y el cumplimiento de las promesas hechas a los padres. Por eso lo presenta desde el primer versículo como «hijo de David, hijo de Abraham», heredero de la promesa y de la realeza davídica. Su estructura gira en torno a cinco grandes discursos —el Sermón del Monte, el discurso misionero, las parábolas del Reino, la vida de la comunidad y el discurso escatológico—, que evocan los cinco libros de la Ley y presentan a Jesús como el nuevo Moisés, que sube al monte para dar la ley definitiva del amor. La fórmula «para que se cumpliera lo dicho por el profeta» recorre todo el libro y revela una convicción profunda: nada en la vida de Cristo es casual, todo responde al designio salvador de Dios. Mateo es el evangelista del Reino de los Cielos, expresión con la que respeta el nombre divino, y el del Emmanuel, «Dios con nosotros», nombre que resume la Encarnación. Es también el evangelio de la Iglesia: en él Jesús instituye a Pedro como roca, enseña el Padrenuestro y la corrección fraterna, y envía a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Para el católico, Mateo es escuela de discipulado: enseña que la fe se prueba en las obras, que el perdón no tiene límites y que Cristo está presente en el pobre, el enfermo y el extranjero. Leerlo es dejarse mirar por Jesús y responder, como los primeros discípulos, dejando las redes para seguirle.

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