Cantar

Antiguo Testamento | 8 capítulos | 117 versículos

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Capítulo 1 de 8

Capítulo 1

1 Cantar de los cantares, de Salomón.

2 ¡Que me bese con los besos de su boca! Mejores son que el vino tus amores;

3 mejores al olfato tus perfumes; ungüento derramado es tu nombre, por eso te aman las doncellas.

4 Llévame en pos de ti: ¡Corramos! El Rey me ha introducido en sus mansiones; por ti exultaremos y nos alegraremos. Evocaremos tus amores más que el vino; ¡con qué razón eres amado!

5 Negra soy, pero graciosa, hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, como los pabellones de Salmá.

6 No os fijéis en que estoy morena: es que el sol me ha quemado. Los hijos de mi madre se airaron contra mí; me pusieron a guardar las viñas, ¡mi propia viña no la había guardado!

7 Indícame, amor de mi alma, dónde apacientas el rebaño, dónde lo llevas a sestear a mediodía, para que no ande yo como errante tras los rebaños de tus compañeros.

8 Si no lo sabes, ¡oh la más bella de las mujeres!, sigue las huellas de las ovejas, y lleva a pacer tus cabritas junto al jacal de los pastores.

9 A mi yegua, entre los carros de Faraón, yo te comparo, amada mía.

10 Graciosas son tus mejillas entre los zarcillos, y tu cuello entre los collares.

11 Zarcillos de oro haremos para ti, con cuentas de plata.

12 - Mientras el rey se halla en su diván, mi nardo exhala su fragancia.

13 Bolsita de mirra es mi amado para mí, que reposa entre mis pechos.

14 Racimo de alheña es mi amado para mí, en las viñas de Engadí.

15 - ¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! ¡Palomas son tus ojos!

16 - ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué delicioso! Puro verdor es nuestro lecho.

17 - Las vigas de nuestra casa son de cedro, nuestros artesonados, de ciprés.

Reflexión del capítulo 1

El primer capítulo abre con el anhelo de la Esposa: '¡Que me bese con besos de su boca!', deseo de unión que la tradición espiritual ha entendido como el alma que ansía a Dios. Ella se siente morena por el sol, trabajada en las viñas ajenas, pero hermosa a los ojos del Amado, que la introduce en su cámara y la colma de alegría. El vino del amor, mejor que el de la fiesta, embriaga sin caer. La Esposa busca a su amante en la ciudad y las hijas de Jerusalén la interrogan; ella lo describe como 'el más bello entre diez mil'. Ya aparece el motivo del pastoreo: él apacienta su rebaño entre lirios. El capítulo canta la dignidad de ser amados: la mujer no se define por el trabajo ni por el color, sino por la mirada del Amado. En clave espiritual, es el alma que descubre que su belleza nace de haber sido elegida y mirada con amor primero que todo.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy detente a recordar que eres 'hermosa a los ojos de Dios' por pura elección suya, no por tus méritos ni por tu apariencia. Haz un gesto de gratitud concreto hacia tu cónyuge o, si eres soltero, ofrece tu soledad al Señor como amor fiel. Y mira a los demás como amados por Él, sin reducirlos a objeto ni a competencia.

Oración

Dios de amor, que miraste con gracia a tu Esposa, mírame también a mí con ojos de ternura. Que mi alma sepa que es amada y responda con todo su deseo, y que tu elección gratuita sea la raíz de mi dignidad. Que tu mirada me transforme. Amén.

Acerca del libro de Cantar

El Cantar de los Cantares, también llamado Cantar de Salomón, es la cumbre de la poesía hebrea y uno de los libros más singulares de la Biblia. Atribuido a Salomón, es un conjunto de cantos nupciales que celebran el amor humano en su belleza, deseo y fidelidad. La Iglesia, desde los primeros siglos, lo ha leído de modo alegórico: es la expresión del amor de Dios por Israel, de Cristo por su Iglesia y del Esposo divino por el alma. Así lo enseñaron Orígenes, san Ambrosio, san Bernardo y el Cantar espiritual de san Juan de la Cruz, para quien la noche oscura es la prueba de ese amor.

Literariamente es poesía lírica, sin relato histórico: alternan la Esposa, el Esposo y el coro de las hijas de Jerusalén. Sus imágenes —viñas, jardines, aromas, la noche en que se busca al amado— elevan la sexualidad humana a dignidad sagrada, pues Dios creó al hombre y a la mujer para amarse y se hizo carne en el seno de María. Los temas centrales son el deseo sano, la búsqueda, la entrega mutua y la fuerza invencible del amor.

En la historia de la salvación, el Cantar canta la alianza como matrimonio; el amor conyugal es sacramento y reflejo del amor trinitario. Para leerlo hoy de modo orante, conviene acogerlo en sus dos niveles: como alabanza del amor esponsalicio, fiel y gozoso, y como invitación a dejarse buscar y poseer por Dios, cuya fuerza es 'fuerte como la muerte'. La castidad y el matrimonio hallan aquí su mejor canto, y la Iglesia recomienda su lectura orante a los esposos y a cuantos buscan la pureza del amor Por eso su lectura orante es alimento seguro para la vida espiritual de todo creyente que busca amar de verdad.

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