Cantar

Antiguo Testamento | 8 capítulos | 117 versículos

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Capítulo 3 de 8

Capítulo 3

1 En mi lecho, por las noches, he buscado al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé.

2 Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad. Por las calles y las plazas buscaré al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé.

3 Los centinelas me encontraron, los que hacen la ronda en la ciudad: «¿Habéis visto al amor de mi alma?»

4 Apenas habíalos pasado, cuando encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no le soltaré hasta que le haya introducido en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me concibió.

5 Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.

6 ¿Qué es eso que sube del desierto, cual columna de humo sahumado de mirra y de incienso, de todo polvo de aromas exóticos?

7 Ved la litera de Salomón. Sesenta valientes en torno a ella, la flor de los valientes de Israel:

8 todos diestros en la espada, veteranos en la guerra. Cada uno lleva su espada al cinto, por las alarmas de la noche.

9 El rey Salomón se ha hecho un palanquín de madera del Líbano.

10 Ha hecho de plata sus columnas, de oro su respaldo, de púrpura su asiento; su interior, tapizado de amor por las hijas de Jerusalén.

11 Salid a contemplar, hijas de Sión, a Salomón el rey, con la diadema con que le coronó su madre el día de sus bodas, el día del gozo de su corazón.

Reflexión del capítulo 3

La Esposa sueña que busca en la noche a quien ama; lo interrogó a los guardias y, apenas se apartó, lo encontró. Lo tomó y no lo soltó hasta traerlo a la casa de su madre. El motivo de la búsqueda nocturna es central: el amor no se posee sin buscar, y la noche del alma es también escuela de anhelo. Luego el coro describe la procesión nupcial de Salomón: la litera de madera del Líbano, columnas de plata, respaldo de oro, asiento de púrpura, toda ella envuelta en amor. Es la gloria del encuentro definitivo. El capítulo enseña que el amor exige esfuerzo y desvelo, pero llega a la posesión gozosa. En sentido espiritual, la noche oscura purifica el deseo hasta que el alma halla a Cristo y lo retiene; la procesión nupcial prefigura la liturgia celestial donde la Iglesia es presentada sin mancha al Esposo. El amor buscado se vuelve amor poseído.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy, si atraviesas una 'noche' de sequedad o lejanía de Dios, no ceses de buscarlo como la Esposa: una oración insistente aunque sin consuelo alguno. Retén a tu Amado con un acto de fe concreto en el día y, si has descuidado a tu cónyuge o a un amigo, ve a buscarlo y a reanudar el vínculo con delicadeza.

Oración

Dios que te dejas buscar en la noche, no permitas que te suelte mi mano. Haz que mi alma te encuentre y te retenga hasta llevarte al recinto de mi corazón, y que la sequedad no apague mi búsqueda. Que tu presencia me alcance. Amén.

Acerca del libro de Cantar

El Cantar de los Cantares, también llamado Cantar de Salomón, es la cumbre de la poesía hebrea y uno de los libros más singulares de la Biblia. Atribuido a Salomón, es un conjunto de cantos nupciales que celebran el amor humano en su belleza, deseo y fidelidad. La Iglesia, desde los primeros siglos, lo ha leído de modo alegórico: es la expresión del amor de Dios por Israel, de Cristo por su Iglesia y del Esposo divino por el alma. Así lo enseñaron Orígenes, san Ambrosio, san Bernardo y el Cantar espiritual de san Juan de la Cruz, para quien la noche oscura es la prueba de ese amor.

Literariamente es poesía lírica, sin relato histórico: alternan la Esposa, el Esposo y el coro de las hijas de Jerusalén. Sus imágenes —viñas, jardines, aromas, la noche en que se busca al amado— elevan la sexualidad humana a dignidad sagrada, pues Dios creó al hombre y a la mujer para amarse y se hizo carne en el seno de María. Los temas centrales son el deseo sano, la búsqueda, la entrega mutua y la fuerza invencible del amor.

En la historia de la salvación, el Cantar canta la alianza como matrimonio; el amor conyugal es sacramento y reflejo del amor trinitario. Para leerlo hoy de modo orante, conviene acogerlo en sus dos niveles: como alabanza del amor esponsalicio, fiel y gozoso, y como invitación a dejarse buscar y poseer por Dios, cuya fuerza es 'fuerte como la muerte'. La castidad y el matrimonio hallan aquí su mejor canto, y la Iglesia recomienda su lectura orante a los esposos y a cuantos buscan la pureza del amor Por eso su lectura orante es alimento seguro para la vida espiritual de todo creyente que busca amar de verdad.

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