Cantar
Antiguo Testamento | 8 capítulos | 117 versículos
Capítulo 8
1 ¡Ah, si fueras tú un hermano mío, amamantado a los pechos de mi madre! Podría besarte, al encontrarte afuera, sin que me despreciaran.
2 Te llevaría, te introduciría en la casa de mi madre, y tú me enseñarías. Te daría a beber vino aromado, el licor de mis granadas.
3 Su izquierda está bajo mi cabeza, y su diestra me abraza.
4 Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.
5 ¿Quién es ésta que sube del desierto, apoyada en su amado? Debajo del manzano te desperté, allí donde te concibió tu madre, donde concibió la que te dio a luz.
6 Ponme cual sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque es fuerte el amor como la Muerte, implacable como el seol la pasión. Saetas de fuego, sus saetas, una llama de Yahveh.
7 Grandes aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo. Si alguien ofreciera todos los haberes de su casa por el amor, se granjearía desprecio.
8 Tenemos una hermana pequeña: no tiene pechos todavía. ¿Qué haremos con nuestra hermana el día que se hable de ella?
9 - Si es una muralla, construiremos sobre ella almenas de plata si es una puerta, apoyaremos contra ella barras de cedro.
10 - Yo soy una muralla, y mis pechos, como torres. Así soy a sus ojos como quien ha hallado la paz.
11 Salomón tenía una viña en Baal Hamón. Encomendó la viña a los guardas, y cada uno le traía por sus frutos mil siclos de plata.
12 Mi viña, la mía, está ante mí; los mil siclos para ti, Salomón; y doscientos para los guardas de su fruto.
13 ¡Oh tú, que moras en los huertos, mis compañeros prestan oído a tu voz: ¡deja que la oiga!
14 ¡Huye, amado mío, sé como la gacela o el joven cervatillo, por los montes de las balsameras!
Reflexión del capítulo 8
El canto final corona el libro con la afirmación más alta sobre el amor: 'fuertes como la muerte son los celos, sus ardores, ardores de fuego; las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni los ríos lo anegarán'. El amor es más fuerte que la muerte y que cualquier adversidad. La Esposa desea ser como hermana para besar al Amado sin escándalo, y recuerda ser hallada junto a la puerta, bajo la manzana donde la madre la dio a luz. Pone al amor como sello sobre el corazón y sobre el brazo: posesión permanente y recordatorio constante. El coro de las hermanas intercede por una hermana pequeña que aún no tiene muros; la Esposa responde que sí los tiene, y su viña (su amor) la guarda para el Amado. El libro concluye con la voz del Esposo: 'huye, amado mío, como gacela sobre los montes'. El amor sellado vence al tiempo.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy pon al amor 'como sello sobre tu corazón': perdona de verdad a quien te ofendió y renueva tu entrega a Dios o a tu cónyuge con un gesto concreto de fidelidad hoy. No dejes que ninguna 'agua' apague ese amor; más bien, deja que el amor fuerte como la muerte transforme tu manera de vivir y de perdonar.
Oración
Dios de amor eterno, que sellaste la alianza con tu pueblo, sella también mi corazón con tu amor. Que nada lo apague y que tu Espíritu me lleve junto a ti, pues fuerte como la muerte es tu amor. Que tu fuego me consuma. Amén.
Acerca del libro de Cantar
El Cantar de los Cantares, también llamado Cantar de Salomón, es la cumbre de la poesía hebrea y uno de los libros más singulares de la Biblia. Atribuido a Salomón, es un conjunto de cantos nupciales que celebran el amor humano en su belleza, deseo y fidelidad. La Iglesia, desde los primeros siglos, lo ha leído de modo alegórico: es la expresión del amor de Dios por Israel, de Cristo por su Iglesia y del Esposo divino por el alma. Así lo enseñaron Orígenes, san Ambrosio, san Bernardo y el Cantar espiritual de san Juan de la Cruz, para quien la noche oscura es la prueba de ese amor.
Literariamente es poesía lírica, sin relato histórico: alternan la Esposa, el Esposo y el coro de las hijas de Jerusalén. Sus imágenes —viñas, jardines, aromas, la noche en que se busca al amado— elevan la sexualidad humana a dignidad sagrada, pues Dios creó al hombre y a la mujer para amarse y se hizo carne en el seno de María. Los temas centrales son el deseo sano, la búsqueda, la entrega mutua y la fuerza invencible del amor.
En la historia de la salvación, el Cantar canta la alianza como matrimonio; el amor conyugal es sacramento y reflejo del amor trinitario. Para leerlo hoy de modo orante, conviene acogerlo en sus dos niveles: como alabanza del amor esponsalicio, fiel y gozoso, y como invitación a dejarse buscar y poseer por Dios, cuya fuerza es 'fuerte como la muerte'. La castidad y el matrimonio hallan aquí su mejor canto, y la Iglesia recomienda su lectura orante a los esposos y a cuantos buscan la pureza del amor Por eso su lectura orante es alimento seguro para la vida espiritual de todo creyente que busca amar de verdad.
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