Juan

Nuevo Testamento | 21 capítulos | 879 versículos

Jn

Capítulo 16

1 Os he dicho esto para que no os escandalicéis.

2 Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios.

3 Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

4 Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. «No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros.

5 Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Dónde vas?"

6 Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza.

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré:

8 y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio;

9 en lo referente al pecado, porque no creen en mí;

10 en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis;

11 en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.

12 Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.

13 Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

14 El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

15 Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

16 «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.»

17 Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: "Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver" y "Me voy al Padre"?»

18 Y decían: «¿Qué es ese "poco"? No sabemos lo que quiere decir.»

19 Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: "Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?"

20 «En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.

21 La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.

22 También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.

23 Aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre.

24 Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado.

25 Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre.

26 Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27 pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios.

28 Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.»

29 Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola.

30 Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios.»

31 Jesús les respondió: «¿Ahora creéis?

32 Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

33 Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.»

Reflexión del capítulo 16

Jesús previene a los discípulos de la persecución que enfrentarán, pues el mundo los odiará como lo odió a él. Anuncia, sin embargo, la venida del Espíritu de verdad, que convencerá al mundo en cuanto al pecado, la justicia y el juicio. El Espíritu los guiará a toda la verdad y glorificará a Cristo. Jesús usa la imagen del parto: la tristeza de la pasión se convertirá en alegría que nadie les quitará. 'En el mundo tendréis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo'. Este capítulo revela que la partida de Jesús es necesaria para que el Consolador venga, y que el dolor cristiano es pasajero y fecundo. La acción del Espíritu ilumina la conciencia del mundo. Para nosotros, Juan 16 enseña a no desanimarnos ante la incomprensión o el odio, porque el triunfo ya es de Cristo. La alegría pascual es la meta. La oración en el nombre de Jesús será escuchada. El discípulo camina con la certeza de que, aunque pase por la tribulación, la victoria es suya en el Señor.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy, si enfrentas rechazo o tribulación por tu fe, confía en la victoria de Cristo y pide al Espíritu que te dé la alegría que nadie quita.

Oración

Señor, que tu Espíritu nos llene de la verdad y nos dé tu alegría. Danos confiar en ti, pues has vencido al mundo. Amén.

Acerca del libro de Juan

El Evangelio según san Juan, redactado hacia el año 90-100 d.C., es el cuarto y más contemplativo de los Evangelios. A diferencia de Mateo, Marcos y Lucas, Juan no ofrece una crónica de infancia ni una lista de parábolas, sino un relato teológico profundo que presenta a Jesús como el Verbo encarnado, el Hijo único del Padre. Su autor, el discípulo amado, escribe para llevar al lector a la fe y a la vida en el nombre de Cristo. En el contexto de las primeras comunidades, enfrentadas a tensiones con el judaísmo y a la maduración de la fe, Juan subraya la divinidad de Jesús y su unidad con el Padre.

Los temas centrales incluyen el Verbo hecho carne, los siete signos, los discursos del Yo soy, el amor mutuo, la verdad y la vida eterna. Juan ocupa un lugar privilegiado en la historia de la salvación porque revela con mayor claridad el misterio trinitario y la gloria de la cruz. Aquí el Calvario es el trono desde el que Cristo atrae a todos los hombres. La obra culmina invitando a cada discípulo a un encuentro personal con el Señor resucitado.

Para leerlo hoy en oración, Juan pide lentitud y silencio. Sus páginas no se agotan en la primera lectura; invitan a detenerse en una sola frase, como hizo la samaritana junto al pozo. Leer a Juan orantemente es dejarse mirar por Cristo y responderle con confianza. Que este Evangelio nos enseñe a creer, a amar y a permanecer en él como el sarmiento en la vid.

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