Judit

Antiguo Testamento | 16 capítulos | 340 versículos

Jdt

Capítulo 3

1 Entonces le enviaron mensajeros para decirle en son de paz:

2 «Nosotros, siervos del gran rey Nabucodonosor, nos postramos ante ti. Trátanos como mejor te parezca.

3 Nuestras granjas y todo nuestro territorio, nuestros campos de trigo, los rebaños de ovejas y bueyes, todas las majadas de nuestros campamentos, están a tu disposición. Haz con ellos lo que quieras.

4 También nuestras ciudades y los que las habitan son siervos tuyos. Ven, dirígete a ellas y haz lo que te parezca bien.»

5 Los enviados se presentaron ante Holofernes y le comunicaron estas palabras.

6 Entonces él bajó con todo su ejército al litoral, puso guarniciones en las ciudades altas, y les tomó los mejores hombres en calidad de tropas auxiliares.

7 Los habitantes de las ciudades y todos los de los contornos salieron a recibirle con coronas y danzando al son de tambores.

8 El saqueó sus santuarios y taló sus bosques sagrados, pues había recibido la orden de destruir todas las divinidades del país para que todas las gentes adorasen únicamente a Nabucodonosor y todas las lenguas y todas las tribus le proclamasen dios.

9 Llegó después frente a Esdrelón, junto a Dotán, que está ante la gran sierra montañosa de Judea,

10 acamparon entre Gueba y Escitópolis y se detuvo allí un mes, haciendo acopio de provisiones para su ejército.

Reflexión del capítulo 3

Ante la fuerza arrolladora de Holofernes, los pueblos del litoral optan por la sumisión. Le envían mensajeros en son de paz y le ofrecen sus granjas, sus campos, sus rebaños, sus ciudades y sus habitantes como siervos. Holofernes baja con su ejército, pone guarniciones en las ciudades altas y toma a los mejores hombres como tropas auxiliares.

La acogida es aparentemente festiva: los habitantes salen a recibirle «con coronas y danzando al son de tambores». Pero el capítulo revela el precio de esa paz: Holofernes saquea sus santuarios y tala sus bosques sagrados, porque había recibido la orden de destruir todas las divinidades del país para que todas las gentes adorasen únicamente a Nabucodonosor y le proclamasen dios. No es solo una conquista militar: es una imposición idolátrica, un atentado contra el culto y la conciencia.

Después el ejército llega frente a Esdrelón, junto a Dotán, ante la sierra de Judea, y acampa un mes haciendo acopio de provisiones. La sombra del imperio se extiende ya sobre la tierra de Israel. El capítulo muestra que la paz comprada a costa de la fe es una esclavitud disfrazada, y prepara la resistencia de los que no están dispuestos a adorar a un hombre.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

También hoy se nos pide «adorar» ídolos modernos: el éxito, el dinero, la aprobación de los demás. A veces basta con callar para vivir en paz aparente. Hoy identifica una situación en la que callar tu fe te resulta cómodo y da un paso pequeño de coherencia: una palabra serena, una decisión justa, un gesto que no traicione tu conciencia.

Oración

Señor, único Dios verdadero: no permitas que cambie tu verdad por una paz cómoda. Dame valentía para no adorar los ídolos de mi tiempo y para mantener mi conciencia limpia ante ti, aunque cueste. Amén.

Acerca del libro de Judit

El libro de Judit, escrito originariamente en griego y recibido por la Iglesia católica como parte del Antiguo Testamento, narra cómo una viuda piadosa de Betulia salva a su pueblo de la amenaza del ejército asirio de Nabucodonosor y de su general Holofernes. Su ambientación histórica presenta anacronismos deliberados —Nabucodonosor es llamado rey de los asirios en Nínive—, lo que indica que no es una crónica sino un relato edificante, una parábola teológica sobre la acción salvadora de Dios.

La figura central es Judit, cuyo nombre significa «la judía»: bella, rica y viuda, pero sobre todo «con un gran temor de Dios». Su historia es un relato de fe, valentía y confianza en el Señor en medio de la angustia extrema. Cuando la ciudad sitiada se muere de sed y sus jefes se comprometen a entregarla en cinco días, Judit se levanta para recordarles que no se pone a prueba a Dios, y se ofrece como instrumento para librar a su pueblo.

Los temas centrales son la defensa de los humildes por parte de Dios, la fuerza de la oración, la castidad y la fidelidad a la Ley, el contraste entre la soberbia de los poderosos y la confianza de los pequeños, y la salvación que Dios realiza «por mano de mujer».

Para la fe católica, Judit es figura de María: el libro la llama «bendita entre las mujeres» y la alaba como la que salvó a Israel. La Iglesia la lee como signo de la victoria de la humildad sobre la soberbia y de la fidelidad de Dios a su alianza.

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