Nehemías
Antiguo Testamento | 13 capítulos | 405 versículos
Capítulo 4
1 Cuando Samballat, Tobías, los árabes, los ammonitas y los asdoditas se enteraron de que la reparación de la muralla de Jerusalén adelantaba - pues las brechas comenzaban a taparse - se enfurecieron mucho;
2 y se conjuraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y a humillarme a mí.
3 Pero invocamos a nuestro Dios y montamos guardia contra ellos de día y de noche.
4 Judá decía: «¡Flaquean las fuerzas de los cargadores: hay demasiado escombro; nosotros no podemos reconstruir la muralla!»
5 Y nuestros enemigos decían: «¡Antes que se enteren o se den cuenta, iremos contra ellos, y los mataremos y pararemos la obra!»
6 Pero algunos judíos que vivían junto a ellos vinieron a advertirnos por diez veces: «Vienen contra nosotros desde todos los lugares que habitan.»
7 Se apostó, pues, el pueblo en los puntos más bajos, detrás de la muralla y en los lugares descubiertos, y coloqué a la gente por familias, cada uno con sus espadas, sus lanzas y sus arcos.
8 Al ver su miedo, me levanté y dije a los notables, a los consejeros y al resto del pueblo: «¡No les tengáis miedo; acordaos del Señor, grande y terrible, y combatid por vuestros hermanos, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestras mujeres y vuestras casas!»
9 Cuando nuestros enemigos supieron que estábamos advertidos y que Dios había desbaratado sus planes, se retiraron, y todos nosotros volvimos a la muralla, cada cual a su trabajo.
10 Pero desde aquel día, sólo la mitad de mis hombres tomaban parte en el trabajo; la otra mitad, provistos de lanzas, escudos, arcos y corazas, se mantenía detrás de toda la casa de Judá
11 que contruía la muralla. También los cargadores estaban armados: con una mano cuidaba cada uno de su trabajo, con la otra empuñaba el arma.
12 Cada uno de los constructores tenía ceñida a la cintura su espada mientras trabajaba. Había un corneta junto a mí para sonar el cuerno.
13 Dije a los notables, a los consejeros y al resto del pueblo: «La obra es importante y extensa, y nosotros estamos diseminados a lo largo de la muralla, lejos unos de otros:
14 corred a reuniros con nosotros al lugar donde oigáis el sonido del cuerno, y nuestro Dios combatira por nosotros.»
15 Así organizábamos el trabajo desde el despuntar del alba hasta que salían las estrellas.
16 Dije también entonces al pueblo: «Todos pasarán la noche en Jerusalén con sus criados, y así haremos guardia de noche y trabajaremos de día.»
17 Pero ni yo ni mis hermanos ni mis gentes mi los hombres de guardia que me seguían nos quitábamos la ropa; todos nosotros teníamos el arma en la mano.
Reflexión del capítulo 4
El cuarto capítulo narra la oposición abierta de Sanbalat, Tobías y Gesem, que se burlan de los judíos y conspiran para atacarlos. Nehemías responde orando y montando guardia; el pueblo trabaja con una mano en la obra y la otra en el arma. El autor presenta la resistencia espiritual y práctica unidas: no basta la oración sin vigilancia, ni la vigilancia sin oración. La burla de los enemigos —«¿qué hacen esos judíos débiles?»— es la tentación de descorazonarse ante el ridículo. Pero Nehemías confía en el Dios del cielo y anima al pueblo: «nuestro Dios peleará por nosotros». El capítulo nos enseña que toda obra de Dios despierta hostilidad, y que la respuesta cristiana es la vigilancia orante. La imagen de trabajar con espada al cinto es figura de la vida espiritual: el demonio y el mundo atacan la construcción de la santidad. Para nosotros, el pasaje recuerda no rendirse al descorazonamiento ni a la burla. Cuando edificamos algo bueno, esperemos resistencia, pero also confiemos en que el Señor pelea por los suyos. La unidad del pueblo frente al peligro es clave.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy, si enfrentas burla o resistencia por hacer el bien, no te descorazones. Mantén la «espada» de la oración junto a la «obra» de tu deber. Reza pidiendo vigilancia y confía en que Dios pelea por ti.
Oración
Dios de las batallas, que diste a Nehemías trabajar con espada y oración, fortalece mi vigilancia contra el mal. Que no me rinda al descorazonamiento y confíe en tu defensa. Amén.
Acerca del libro de Nehemías
El libro de Nehemías, junto con el de Esdras, narra el retorno del pueblo judío del exilio babilónico y la reconstrucción de Jerusalén en el siglo V antes de Cristo. Nehemías, copero del rey persa Artajerjes, recibe la noticia de que los muros de la ciudad santa están derruidos y sus habitantes desprotegidos, y mueve el corazón del rey para volver como gobernador y reedificar. La Iglesia ha venerado siempre este libro como relato de la fidelidad de Dios a su pacto y de la restauración de la comunidad a partir de la Palabra. Nehemías combina la acción política competente con una profunda piedad: ora, ayuna, confía en Dios y, a la vez, organiza, inspecciona y enfrenta la oposición con firmeza. El libro subraya la centralidad de la Ley leída públicamente, la confesión de los pecados, la renovación de la alianza y la dedicación del muro. Para el creyente católico, Nehemías es imagen del alma que reconstruye tras la ruina del pecado, y de la Iglesia que se edifica sobre Cristo, la verdadera piedra angular. Leerlo con oración nos enseña que la reforma de la vida comienza con la escucha humilde de Dios, continúa con la conversión y se sostiene en la comunidad unida en torno a su Palabra.
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