Nehemías
Antiguo Testamento | 13 capítulos | 405 versículos
Capítulo 7
1 Reconstruida la muralla, y una vez que hube fijado las hojas de las puertas, se colocaron guardias en las puertas (cantores y levitas).
2 Puse al frente de Jerusalén a mi hermano Jananí y a Jananías, jefe de la ciudadela, porque era un hombre fiel y temeroso de Dios como pocos;
3 y les dije: «No se abrirán las puertas de Jerusalén hasta que el sol comience a calentar; y cuando todavía esté alto, se cerrarán y se echarán las barras a las puertas; y se establecerán puestos de guardia de entre los habitantes de Jerusalén, unos en su puesto y otros delante de su casa.»
4 La ciudad era espaciosa y grande, pero tenía muy poca población y no se fundaban nuevas familias.
5 Me puso Dios en el corazón reunir a los notables, a los consejeros y al pueblo, para hacer el registro genealógico. Hallé el registro genealógico de los que habían venido al principio, y encontré escrito en él:
6 Estas son las personas de la provincia que regresaron del cautiverio, aquellos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había deportado y que volvieron a Jerusalén y Judea, cada uno a su ciudad.
7 Vinieron con Zorobabel, Josué, Nehemías, Azarías, Raamías, Najamaní, Mardoqueo, Bilsán, Mispéret, Bigvay, Nejum y Baaná. Lista de los hombres del pueblo de Israel:
8 los hijos de Parós: 2.172;
9 los hijos de Sefatías: 372;
10 los hijos de Araj: 652;
11 los hijos de Pajat Moab, por parte de los hijos de Josué y de Joab: 2.818;
12 los hijos de Elam: 1.254;
13 los hijos de Zattú: 845;
14 los hijos de Zakkay: 760;
15 los hijos de Binnuy: 648;
16 los hijos de Bebay: 628;
17 los hijos de Azgad: 2.322;
18 los hijos de Adonicam: 667;
19 los hijos de Bigvay: 2.067;
20 los hijos de Adín: 655;
21 los hijos de Ater, de Ezequías: 98;
22 los hijos de Jalum: 328;
23 los hijos de Besay: 324;
24 los hijos de Jarif: 112;
25 los hijos de Gabaón: 95;
26 los hombres de Belén y de Netofá: 188;
27 los hombres de Anatot: 128;
28 los hombres de Bet Azmávet: 42;
29 los hombres de Quiryat Yearim, Kefirá y Beerot: 743;
30 los hombres de Ramá y Gueba: 621;
31 los hombres de Mikmás: 122;
32 los hombres de Betel y de Ay: 123;
33 los hombres de Nebo: 52;
34 los hijos del otro Elam: 1.254;
35 los hijos de Jarim: 320;
36 los hombres de Jericó: 345;
37 los hijos de Lod, Jadid y Onó: 721;
38 los hijos de Senaá: 3.930.
39 Sacerdotes: los hijos de Yedaías, de la casa de Josué: 973;
40 los hijos de Immer: 1.052;
41 los hijos de Pasjur: 1.247;
42 los hijos de Jarim: 1.017.
43 Levitas: los hijos de Josué y Cadmiel, de los hijos de Hodías: 74.
44 Cantores: los hijos de Asaf: 148.
45 Porteros: los hijos de Sallum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Aqcub, los hijos de Jatitá, los hijos de Sobay: 138.
46 Donados: los hijos de Sijá, los hijos de Jasufá, los hijos de Tabbaot,
47 los hijos de Querós, los hijos de Siá, los hijos de Padón,
48 los hijos de Lebaná, los hijos de Jagabá, los hijos de Salmay,
49 los hijos de Janán, los hijos de Guiddel, los hijos de Gajar,
50 los hijos de Reaías, los hijos de Resín, los hijos de Necodá,
51 los hijos de Gazzam, los hijos de Uzzá, los hijos de Paséaj,
52 los hijos de Besay, los hijos de los meunitas, los hijos de los nefusitas,
53 los hijos de Baqbuq, los hijos de Jacufá, los hijos de Jarjur,
54 los hijos de Baslit, los hijos de Mejidá, los hijos de Jarsá,
55 los hijos de Barcós, los hijos de Sisrá, los hijos de Témaj,
56 los hijos de Nesíaj, los hijos de Jatifá.
57 Los hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Setay, los hijos de Soféret, los hijos de Peridá,
58 los hijos de Yaalá, los hijos de Darcón, los hijos de Guiddel,
59 los hijos de Sefatías, los hijos de Jattil, los hijos de Pokéret Hassebayim, los hijos de Amón.
60 Total de los donados y de los hijos de los siervos de Salomón: 392.
61 Y estos eran los que venían de Tel Mélaj, Tel Jarsá, Kerub, Addón e Immer, y que no pudieron probar si su familia y su estirpe eran de origen israelita:
62 los hijos de Belaías, los hijos de Tobías, los hijos de Necodá: 642.
63 Y entre los sacerdotes, los hijos de Jobayías, los hijos Haqcós, los hijos de Barzillay - el cual se había casado con una de las hijas de Barzillay el galaadita, cuyo nombre adoptó -.
64 Estos investigaron en su registro genealógico, pero no figuraban; por lo cual se les excluyó del sacerdocio como ilegítimos,
65 y el Gobernador les prohibió comer de las cosas sacratísimas hasta que no se presentara un sacerdote para el Urim y el Tummim.
66 La asamblea ascendía a 42.360 personas,
67 sin contar sus siervos y siervas en número de 7.337; tenían también 245 cantores y cantoras.
68 Tenían (736 caballos, 245 mulos) 435 camellos y 6.720 asnos.
69 Algunos de los cabezas de familia hicieron ofrendas para la obra. El Gobernador entregó al tesoro mil dracmas de oro, 50 copas y 30 túnicas sacerdotales.
70 Entre los cabezas de familia entregaron al tesoro de la obra 20.000 dracmas de oro y 2.200 minas de plata.
71 Lo que entregó el resto del pueblo ascendía a 20.000 dracmas de oro, 2.000 minas de plata y 67 túnicas sacerdotales.
72 Los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los donados y todos los demás israelitas se establecieron en sus ciudades. Llegado el mes séptimo,
Reflexión del capítulo 7
El séptimo capítulo recoge la lista de los repatriados bajo Zorobabel y Esdras, y el nombramiento de gobernadores y porteros para la ciudad. Nehemías, concluido el muro, organiza la custodia de las puertas y confía la ciudad a hombres fieles. El largo censo genealógico, aparentemente árido, tiene un sentido teológico: Dios conoce a su pueblo uno por uno, y la continuidad de las familias es signo de fidelidad a la promesa. El capítulo nos enseña la importancia del orden y la memoria en la comunidad creyente. No basta construir; hay que custodiar y organizar. La organización de porteros, levitas y cantores anticipa la vida litúrgica ordenada de la Iglesia. Para nosotros, el pasaje recuerda que la fe se transmite en familias y comunidades concretas, con nombres y rostros. La atención a los detalles administrativos es también servicio a Dios. Nehemías muestra que la santidad se compatibiliza con la buena gestión. La ciudad protegida no es solo muralla, sino pueblo organizado en torno a su identidad y su culto. El censo es garantía de pertenencia al pueblo de la alianza.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy cuida con orden los «muros» de tu vida espiritual: horarios de oración, límites sanos, responsabilidades claras. Valora tu pertenencia concreta a una comunidad con nombre. Administra bien lo confiado a ti.
Oración
Señor, que contaste a tu pueblo uno por uno, ayúdanos a valorar nuestra identidad en tu Iglesia. Danos orden y fidelidad en la custodia de lo que nos confiaste. Amén.
Acerca del libro de Nehemías
El libro de Nehemías, junto con el de Esdras, narra el retorno del pueblo judío del exilio babilónico y la reconstrucción de Jerusalén en el siglo V antes de Cristo. Nehemías, copero del rey persa Artajerjes, recibe la noticia de que los muros de la ciudad santa están derruidos y sus habitantes desprotegidos, y mueve el corazón del rey para volver como gobernador y reedificar. La Iglesia ha venerado siempre este libro como relato de la fidelidad de Dios a su pacto y de la restauración de la comunidad a partir de la Palabra. Nehemías combina la acción política competente con una profunda piedad: ora, ayuna, confía en Dios y, a la vez, organiza, inspecciona y enfrenta la oposición con firmeza. El libro subraya la centralidad de la Ley leída públicamente, la confesión de los pecados, la renovación de la alianza y la dedicación del muro. Para el creyente católico, Nehemías es imagen del alma que reconstruye tras la ruina del pecado, y de la Iglesia que se edifica sobre Cristo, la verdadera piedra angular. Leerlo con oración nos enseña que la reforma de la vida comienza con la escucha humilde de Dios, continúa con la conversión y se sostiene en la comunidad unida en torno a su Palabra.
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