Tobías
Antiguo Testamento | 14 capítulos | 244 versículos
Capítulo 12
1 Acabados los días de la boda, llamó Tobit a su hijo Tobías y le dijo: «Hijo, ya es tiempo de pagar el salario al hombre que te acompañó. Y le añadirás un sobresueldo.»
2 Respondió Tobías: «Padre, ¿qué salario puedo darle? Aun entregándole la mitad de la hacienda que traje conmigo, no salgo perdiendo.
3 Me ha guiado incólume, ha cuidado de mi mujer, me ha traído el dinero y te ha curado a ti. ¿Qué salario voy a darle?»
4 Díjole Tobit: «Hijo, bien merece que tome la mitad de cuanto trajo.»
5 Le llamó, pues, Tobías y le dijo: «Toma como salario la mitad de todo cuanto trajiste y vete en paz.»
6 Entonces Rafael llevó aparte a los dos y les dijo: «Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los bienes que os ha concedido, para bendecir y cantar su Nombre. Manifestad a todos los hombres las acciones de Dios, dignas de honra, y no seáis remisos en confesarle.
7 Bueno es mantener oculto el secreto del rey y también es bueno proclamar y publicar las obras gloriosas de Dios. Practicad el bien y no tropezaréis con el mal.
8 «Buena es la oración con ayuno; y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor es hacer limosna que atesorar oro.
9 La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los limosneros tendrán larga vida.
10 Los pecadores e inicuos son enemigos de su propia vida.
11 «Os voy a decir toda la verdad, sin ocultaros nada. Ya os he manifestado que es bueno mantener oculto el secreto del rey y que también es bueno publicar las obras gloriosas de Dios.
12 Cuando tú y Sarra hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacía cuando enterrabas a los muertos.
13 Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba.
14 También ahora me ha enviado Dios para curarte a ti y a tú nuera Sarra.
15 Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor».
16 Se turbaron ambos y cayeron sobre sus rostros, llenos de terror.
17 El les dijo: «No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid a Dios por siempre.
18 Si he estado con vosotros no ha sido por pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Dios. A él debéis bendecir todos los días, a él debéis cantar.
19 Os ha parecido que yo comía, pero sólo era apariencia.
20 Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios. Mirad, yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo cuanto os ha sucedido.» Y se elevó.
21 Ellos se levantaron pero ya no le vieron más. Alabaron a Dios y entonaron himnos, dándole gracias por aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Dios.
Reflexión del capítulo 12
El duodécimo capítulo contiene la revelación cumbre: Rafael se declara «uno de los siete ángeles que asisten ante la gloria del Señor», y exhorta a la familia a bendecir a Dios y publicar sus obras. Les revela que su oración y sus obras de misericordia subieron ante el Altísimo, y que él fue enviado a curarlos. El autor nos enseña la doctrina de la intercesión angélica y el valor expiatorio de la limosna y la oración. La frase «la oración con el ayuno y la limosna es mejor que atesorar oro» resume la espiritualidad del libro. Rafael desaparece luego de hablar, dejando asombro y gratitud. Este capítulo nos recuerda que los ángeles son servidores de Dios y mensajeros suyos, y que nuestras buenas obras tienen peso real ante el cielo. Para nosotros, es invitación a invocar a san Rafael y a los ángeles custodios, y a no ocultar las obras de misericordia, sino dar gloria a Dios por ellas. La liturgia de acción de gracias de Tobit y su familia es modelo de cómo responder cuando reconocemos la mano de Dios en nuestra vida.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy invoca a tu ángel custodio y a san Rafael pidiendo guía y protección. Realiza ayuno o limosna unida a la oración. Al recibir un bien, da gloria a Dios en voz alta y no te lo atribuyas.
Oración
Dios de los ángeles, que enviaste a Rafael a curar y guiar, te doy gracias por sus mensajes y por tu misericordia. Que mi oración y mis obras te sean agradables. Amén.
Acerca del libro de Tobías
El libro de Tobías, también llamado Tobit en algunas tradiciones, es uno de los libros sapienciales y deuterocanónicos del Antiguo Testamento, inspirados por el Espíritu Santo y confirmados en el canon por el Concilio de Trento. Compuesto probablemente entre los siglos III y II antes de Cristo, se nos ha transmitido en griego, con fragmentos en arameo y hebreo hallados en Qumrán. La historia se desarrolla en Nínive, tras el exilio del reino del Norte, y relata las peripecias de Tobit, un judío piadoso llevado al destierro, de su hijo Tobías y del ángel Rafael, enviado por Dios para curar y guiar. La Iglesia siempre ha amado este libro por su enseñanza sobre la providencia, la oración, la caridad, el matrimonio santo, el respeto a los difuntos y la fuerza de la familia. Tobías es, en palabras de san Ambrosio, «espejo de la vida humana». Nos muestra que Dios no abandona a los que le temen, incluso en tiempos de oscuridad política y prueba personal. La figura de Rafael recuerda la misión de los ángeles custodios, y el cantico final anuncia la esperanza mesiánica. Leerlo con oración nos enseña a confiar en que el Señor teje su misericordia incluso a través de nuestras cegueras y pérdidas.
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