Tobías

Antiguo Testamento | 14 capítulos | 244 versículos

Tb

Capítulo 8

1 Cuando acabaron de comer y beber, decidieron acostarse, y tomando al joven le llevaron al aposento.

2 Recordó Tobías las palabras de Rafael y, tomando el hígado y el corazón del pez de la bolsa donde los tenía, los puso sobre las brasas de los perfumes.

3 El olor del pez expulsó al demonio que escapó por los aires hacia la región de Egipto. Fuese Rafael a su alcance, le ató de pies y manos y en un instante le encadenó.

4 Los padres salieron y cerraron la puerta de la habitación. Entonces Tobías se levantó del lecho y le dijo: «Levántate, hermana, y oremos y pidamos a nuestro Señor que se apiade de nosotros y nos salve.»

5 Ella se levantó y empezaron a suplicar y a pedir el poder quedar a salvo. Comenzó él diciendo: ¡Bendito seas tú, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! Bendígante los cielos, y tu creación entera, por los siglos todos.

6 Tú creaste a Adán, y para él creaste a Eva, su mujer, para sostén y ayuda, y para que de ambos proviniera la raza de los hombres. Tú mismo dijiste: No es bueno que el hombre se halle solo; hagámosle una ayuda semejante a él.

7 Yo no tomo a esta mi hermana con deseo impuro, mas con recta intención. Ten piedad de mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad.

8 Y dijeron a coro: «Amén, amén.»

9 Y se acostaron para pasar la noche. Se levantó Ragüel y, llamando a los criados que tenía en casa, fueron a cavar una tumba,

10 porque se decía: «No sea que haya muerto y nos sirva de mofa y escarnio.»

11 Cuando tuvieron cavada la tumba, volvió Ragüel a casa, llamó a su mujer

12 y le dijo: «Manda a una criada que entre a ver si vive; y si ha muerto, le enterraremos sin que nadie se entere.»

13 Mandaron a la criada, encendieron la lámpara y abrieron la puerta; y entrando ella vio que estaban acostados juntos y dormidos.

14 Salió la criada y les anunció: «Vive, nada malo ha ocurrido.»

15 Ragüel bendijo al Dios del Cielo, diciendo: ¡Bendito seas, oh Dios, con toda pura bendición y seas bendecido por los siglos todos!

16 Seas bendecido por haberme alegrado y no haber ocurrido el mal que temía, sino que has hecho con nosotros según tu gran piedad.

17 Seas bendecido por tener compasión de dos hijos únicos. Ten, Señor, piedad de ellos y dales tu salvación, y haz que su vida transcurra en alegría y piedad.

18 Después ordenó a sus criados que rellenasen la fosa antes que amaneciera.

19 Mandó a su mujer cocer una gran hornada; y él fue al establo, tomó dos bueyes y cuatro carneros y ordenó que los aderezaran. Y comenzaron los preparativos.

20 Hizo llamar a Tobías y le dijo: «Durante catorce días no te moverás de aquí; te quedarás conmigo comiendo y bebiendo y llenarás de gozo el corazón de mi hija por sus tristezas pasadas.

21 Luego, tomarás la mitad de todo cuanto aquí poseo y te volverás con felicidad a casa de tu padre. Cuando mi mujer y yo hayamos muerto, también será para vosotros la otra mitad. Ten confianza, hijo; yo soy tu padre y Edna tu madre; junto a ti estaremos y junto a tu hermana desde ahora en adelante. Ten confianza, hijo.»

Reflexión del capítulo 8

El octavo capítulo es el corazón espiritual del libro: la noche de bodas. Tobías, instruido por Rafael, quema el corazón y el hígado del pez, cuyo humo ahuyenta a Asmodeo hasta Egipto, donde el ángel lo ata. Antes, los esposos recitan una oración conjunta de alabanza, pidiendo ser misericordiosos el uno con el otro y envejecer juntos, rechazando la unión por pasión como los gentiles. El autor eleva el matrimonio a dimensión sagrada: no es mero contrato ni placer, sino don mutuo bajo Dios. La oración de Tobías y Sara es modelo de la espiritualidad conyugal católica, que ve en el amor humano reflejo del amor de Dios. La atadura de Asmodeo recuerda que el demonio puede ser vencido por la oración y la pureza. Este capítulo nos enseña que la castidad en el matrimonio y la entrega desinteresada son fuerza contra el mal. Para las parejas de hoy, es invitación a poner a Dios en el centro de la relación. La fidelidad nace cuando dos se entregan al Señor antes de entregarse el uno al otro, y así construyen un hogar que el enemigo no destruye.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy, si estás casado, ora junto con tu cónyuge (o por él) pidiendo misericordia mutua y fidelidad. Si eres soltero, ofrece tu castidad a Dios. Protege tu relación de la influencia del mal con oración diaria.

Oración

Dios de amor, que uniste a Tobías y Sara en oración, bendice a las parejas y protégelas del enemigo. Enséñanos entregarnos el uno al otro en tu temor y tu gracia. Amén.

Acerca del libro de Tobías

El libro de Tobías, también llamado Tobit en algunas tradiciones, es uno de los libros sapienciales y deuterocanónicos del Antiguo Testamento, inspirados por el Espíritu Santo y confirmados en el canon por el Concilio de Trento. Compuesto probablemente entre los siglos III y II antes de Cristo, se nos ha transmitido en griego, con fragmentos en arameo y hebreo hallados en Qumrán. La historia se desarrolla en Nínive, tras el exilio del reino del Norte, y relata las peripecias de Tobit, un judío piadoso llevado al destierro, de su hijo Tobías y del ángel Rafael, enviado por Dios para curar y guiar. La Iglesia siempre ha amado este libro por su enseñanza sobre la providencia, la oración, la caridad, el matrimonio santo, el respeto a los difuntos y la fuerza de la familia. Tobías es, en palabras de san Ambrosio, «espejo de la vida humana». Nos muestra que Dios no abandona a los que le temen, incluso en tiempos de oscuridad política y prueba personal. La figura de Rafael recuerda la misión de los ángeles custodios, y el cantico final anuncia la esperanza mesiánica. Leerlo con oración nos enseña a confiar en que el Señor teje su misericordia incluso a través de nuestras cegueras y pérdidas.

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