Tobías
Antiguo Testamento | 14 capítulos | 244 versículos
Capítulo 7
1 Cuando entraron en Ecbátana dijo Tobías: «Hermano Azarías, guíame en derechura a casa de Ragüel, nuestro hermano.» Le condujo, pues a casa de Ragüel y le encontraron sentado a la puerta del patio. Le saludaron ellos primero y él les contestó: «Mucha dicha os deseo, hermanos, y en buena salud vengáis.» Los llevó a su casa
2 y dijo a su mujer Edna: «¡Cómo se parece este muchacho a mi hermano Tobit!»
3 Edna les preguntó: «¿De dónde sois, hermanos?» Respondieron: «Somos de los hijos de Neftalí, de los deportados de Nínive.»
4 Les dijo: «¿Conocéis a Tobit, nuestro hermano?» Ellos contestaron: «Sí, le conocemos.» - «¿Está bien?» -
5 «Vive y está bien.» Y Tobías añadió: «Es mi padre.»
6 Ragüel se puso en pie de un salto, le besó, lloró y le dijo: «¡Bendito seas, hijo! Tienes un padre honrado y bueno. ¡Qué gran desgracia, haberse quedado ciego un hombre tan justo y tan limosnero!» Y echándose al cuello de su hermano Tobías, rompió a llorar.
7 También lloró su mujer Edna y su hija Sarra.
8 Mató luego un carnero del rebaño y los acogió con toda cordialidad.
9 Después de lavarse y bañarse, se pusieron a comer. Tobías dijo entonces a Rafael: «Hermano Azarías, di a Ragüel que me dé por mujer a mi hermana Sarra.»
10 Al oír Ragüel estas palabras dijo al joven: «Come, bebe y disfruta esta noche, porque ningún hombre hay, fuera de ti, que tenga derecho a tomar a mi hija Sarra, de modo que ni yo mismo estoy facultado para darla a otro, si no es a ti, que eres mi pariente más próximo. Pero voy a hablarte con franqueza, muchacho.
11 Ya la he dado a siete maridos, de nuestros hermanos, y todos murieron la misma noche que entraron donde ella. Así que, muchacho, ahora come y bebe y el Señor os dará su gracia y su paz.» Pero Tobías replicó: «No comeré ni beberé hasta que no hayas tomado una decisión acerca de lo que te he pedido.» Ragüel le dijo: «¡Está bien! A ti se te debe dar, según la sentencia del libro de Moisés, y el Cielo decreta que te sea dada. Recibe a tu hermana. A partir de ahora, tú eres su hermano y ella es tu hermana. Tuya es desde hoy por siempre. Que el Señor del Cielo os guíe a buen fin esta noche, hijo, y os dé su gracia y su paz.»
12 Llamó Ragüel a su hija Sarra, y cuando ella se presentó, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo: «Recíbela, pues se te da por mujer, según la ley y la sentencia escrita en el libro de Moisés. Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre. Y que el Dios del Cielo os guíe en paz por el buen camino.»
13 Llamó luego a la madre, mandó traer una hoja de papiro y escribió el contrato matrimonial, con lo cual se la entregó por mujer, conforme a la sentencia de la ley de Moisés.
14 Y acabado esto, empezaron a comer y beber.
15 Ragüel llamó a su mujer Edna y le dijo: «Hermana, prepara la otra habitación y lleva allí a Sarra.»
16 Ella fue y preparó un lecho en la habitación, tal como se lo había ordenado, y llevó allí a Sarra. Lloró ella y luego, secándose las lágrimas, le dijo: «Ten confianza, hija: que el Señor del Cielo te dé alegría en vez de esta tristeza. Ten confianza, hija.» Y salió.
Reflexión del capítulo 7
El séptimo capítulo narra la llegada de Tobías y Rafael a casa de Raguel, en Ecbatana, y la presentación del joven como pretendiente de Sara. Raguel, tras la trágica historia de sus siete maridos muertos, acepta con temor pero con fe, y prepara el banquete. Lo conmovedor es la actitud de Raguel: entrega a su hija sabiendo el riesgo, porque confía en la voluntad de Dios. Tobías, por su parte, acepta el matrimonio por obediencia filial y respeto a la Ley. El capítulo nos muestra el matrimonio como institución sagrada y protegida por Dios, no como riesgo fatal. La hospitalidad de Raguel —lavar los pies, dar de comer, ofrecer su casa— es imagen de la acogida cristiana. La sombra de Asmodeo planea, pero el lector ya sabe que Rafael está presente. Para nosotros, este pasaje enseña a confiar en los designios de Dios sobre la familia, incluso cuando el pasado pesa. El matrimonio católico es alianza santificadora; los padres deben entregar a los hijos con fe, no con superstición. La oración silenciosa de Raguel encomendando a la pareja es modelo del amor paterno.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy reza por los matrimonios y noviazgos de tu entorno, especialmente los que cargan con heridas del pasado. Practica la hospitalidad sencilla (acoger, escuchar, compartir mesa). Confía a Dios los proyectos familiares.
Oración
Señor de la alianza, que uniste a Tobías y Sara en tu temor, bendice los matrimonios y las familias. Que la hospitalidad y la fe presidan nuestros hogares. Amén.
Acerca del libro de Tobías
El libro de Tobías, también llamado Tobit en algunas tradiciones, es uno de los libros sapienciales y deuterocanónicos del Antiguo Testamento, inspirados por el Espíritu Santo y confirmados en el canon por el Concilio de Trento. Compuesto probablemente entre los siglos III y II antes de Cristo, se nos ha transmitido en griego, con fragmentos en arameo y hebreo hallados en Qumrán. La historia se desarrolla en Nínive, tras el exilio del reino del Norte, y relata las peripecias de Tobit, un judío piadoso llevado al destierro, de su hijo Tobías y del ángel Rafael, enviado por Dios para curar y guiar. La Iglesia siempre ha amado este libro por su enseñanza sobre la providencia, la oración, la caridad, el matrimonio santo, el respeto a los difuntos y la fuerza de la familia. Tobías es, en palabras de san Ambrosio, «espejo de la vida humana». Nos muestra que Dios no abandona a los que le temen, incluso en tiempos de oscuridad política y prueba personal. La figura de Rafael recuerda la misión de los ángeles custodios, y el cantico final anuncia la esperanza mesiánica. Leerlo con oración nos enseña a confiar en que el Señor teje su misericordia incluso a través de nuestras cegueras y pérdidas.
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