Tobías
Antiguo Testamento | 14 capítulos | 244 versículos
Capítulo 9
1 Entonces Tobías llamó a Rafael y le dijo:
2 «Hermano Azarías, toma contigo cuatro criados y dos camellos y vete a Ragués.
3 Dirígete a Gabael, dale el recibo y hazte cargo del dinero; invítale también a que se venga contigo a la boda.
4 Tú sabes que mi padre lleva cuenta de los días, y uno solo que demore, le doy un gran disgusto;
5 ya ves que Ragüel me ha conjurado, y que no puedo desatender su deseo.» Rafael se puso en camino para Ragués de Media con los cuatro criados y los dos camellos y fueron a pernoctar en casa de Gabael. Le presentó el recibo y le dio la noticia de que Tobías, hijo de Tobit, se había casado y le invitaba a la boda. Gabael se levantó, le entregó todos los sacos de dinero, con los sellos intactos, y los cargaron sobre los camellos.
6 Levantándose de madrugada, partieron juntos para la boda y llegados a casa de Ragüel encontraron a Tobías puesto a la mesa. Y como se levantara a toda prisa para saludarle, Gabael rompió a llorar y le bendijo diciendo: «¡Hombre bueno y honrado, hijo de un hombre honrado y bueno, justo y limosnero! Que el Señor te conceda las bendiciones del cielo a ti, a tu mujer, al padre y a la madre de tu mujer. ¡Bendito sea Dios, que me ha permitido ver un vivo retrato de mi primo Tobit!»
Reflexión del capítulo 9
El noveno capítulo relata cómo Rafael, disfrazado aún, va a Media a cobrar el dinero depositado con Gabael, mientras Tobías permanece con Sara. El ángel actúa eficazmente: obtiene la escritura y el dinero, y regresa. Este capítulo subraya la diligencia y la honradez: Rafael no olvida el encargo de Tobit, y Tobías cumple con la responsabilidad familiar de recuperar el patrimonio legítimo para sostener a sus padres. La gestión del dinero aparece aquí dentro de la Providencia: no es avaricia, sino providencia doméstica. El autor nos enseña que confiar en Dios no exime de actuar con responsabilidad; el ángel trabaja, y el joven coopera. La honradez en los asuntos materiales es parte de la santidad. Para nosotros, el pasaje recuerda que los bienes terrenos, bien ordenados, sirven a la caridad y al sustento familiar. La escritura de Gabael es también símbolo de la promesa fiel de Dios, que cumple lo que ha prometido. La providencia actúa a menudo por manos humanas y angélicas a la vez, y nuestra parte es la fidelidad al deber.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy cumple con responsabilidad un asunto material o financiero que hayas postergado, ordenándolo con honradez. Ofrece tu trabajo como cooperación con la providencia de Dios. Sé fiel en lo pequeño.
Oración
Providente Señor, que enviaste a Rafael a recobrar el dinero de Tobit, bendice mi trabajo y mis bienes. Que los use con honradez para sostener a mi familia y servir a los pobres. Amén.
Acerca del libro de Tobías
El libro de Tobías, también llamado Tobit en algunas tradiciones, es uno de los libros sapienciales y deuterocanónicos del Antiguo Testamento, inspirados por el Espíritu Santo y confirmados en el canon por el Concilio de Trento. Compuesto probablemente entre los siglos III y II antes de Cristo, se nos ha transmitido en griego, con fragmentos en arameo y hebreo hallados en Qumrán. La historia se desarrolla en Nínive, tras el exilio del reino del Norte, y relata las peripecias de Tobit, un judío piadoso llevado al destierro, de su hijo Tobías y del ángel Rafael, enviado por Dios para curar y guiar. La Iglesia siempre ha amado este libro por su enseñanza sobre la providencia, la oración, la caridad, el matrimonio santo, el respeto a los difuntos y la fuerza de la familia. Tobías es, en palabras de san Ambrosio, «espejo de la vida humana». Nos muestra que Dios no abandona a los que le temen, incluso en tiempos de oscuridad política y prueba personal. La figura de Rafael recuerda la misión de los ángeles custodios, y el cantico final anuncia la esperanza mesiánica. Leerlo con oración nos enseña a confiar en que el Señor teje su misericordia incluso a través de nuestras cegueras y pérdidas.
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