Ester

Antiguo Testamento | 16 capítulos | 274 versículos

Est

Capítulo 10

1 El rey Asuero impuso un tributo al país y a las islas del mar.

2 Todas las obras de su poder y su vigor y el relato del encumbramiento de Mardoqueo, a quien el rey enalteció, ¿no están escritas en las Crónicas de los reyes de los medos y los persas?

3 Pues el judío mardoqueo era el segundo después del rey, persona importante entre los judíos, amado por la multitud de sus hermanos, preocupado por el bien de su pueblo y procurador de la paz de su raza.

4 Mardoqueo dijo: «¡De Dios ha venido todo esto!

5 Porque haciendo memoria del sueño que tuve, ninguna de aquellas cosas ha dejado de cumplirse:

6 ni la pequeña fuente, convertida en río, ni la luz, ni el sol, ni el agua abudante. El río es Ester, a quien el rey hizo esposa y reina.

7 Los dragones somos yo y Amán.

8 Los pueblos son los que se reunieron para destruir el nombre judío.

9 Mi pueblo es Israel, que clamó a Dios y fue salvado. Salvó el Señor a su pueblo, el Señor nos liberó de todos estos males; obró Dios grandes señales y prodigios como nunca los hubo en los demás pueblos.

10 Por eso, Dios ha marcado dos suertes una para su pueblo y otra para los pueblos restantes;

11 y estas dos suertes se han cumplido en la hora, ocasión y día determinados en presencia de Dios y de todos los pueblos.

12 Dios entonces se acordó de su pueblo y dictó sentencia a favor de su heredad;

13 para éstos, los días catorce y qunince del mes de Adar serán días de asamblea, de alegría y gozo delante de Dios, por todas las generaciones para siempre, en su pueblo Israel.»

Reflexión del capítulo 10

Este breve capítulo (en la versión hebrea) presenta a Asuero imponiendo tributo y a Mardoqueo como segundo del rey, grande entre los judíos y bien visto por su pueblo, porque buscó el bien de su nación. Es un resumen de la exaltación del justo y del restablecimiento del orden. El texto cierra destacando la preocupación de Mardoqueo por el bien común, no por su provecho. En la tradición griega, el libro continúa con los añadidos que dan explícitamente gloria a Dios. El capítulo nos recuerda que el verdadero grande es el que sirve. Mardoqueo no usa su poder para enriquecerse, sino para procurar la paz de los suyos. Es una lección de liderazgo: el influjo de un creyente debe traducirse en bienestar para los demás. La historia de Ester culmina así en la estabilidad de un pueblo salvado y en la figura de un hombre fiel que supo estar en el lugar correcto.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy usa cualquier influencia que tengas para buscar el bien de los demás, no el tuyo. Pregúntate al acostarte si hoy procuré la paz de alguien. Un liderazgo cristiano se mide por el bien que produces, no por el cargo que ocupas.

Oración

Señor, haz que mi influencia se vuelva servicio y mi poder se emplee en buscar el bien de los demás. Que, como Mardoqueo, procure la paz de mi pueblo y sea fiel hasta el fin. Amén.

Acerca del libro de Ester

El libro de Ester narra un episodio de la historia de los judíos durante el destierro en Persia, bajo el reinado de Asuero, identificado habitualmente con Jerjes I (siglo V a.C.). En la Biblia católica pertenece a los libros deuterocanónicos: el Concilio de Trento confirmó su carácter inspirado y canónico, y nuestra versión incluye los seis fragmentos griegos que la tradición hebrea omitió. Estos añadidos —oraciones de Mardoqueo y de Ester, el sueño, la carta de Purim— dan al relato su explícita dimensión de fe, pues el texto hebreo original apenas nombra a Dios.

La trama gira en torno a una joven judía, Ester, llevada al harem real y elegida reina, y a su pariente Mardoqueo, que descubre una conjura y se niega a postrarse ante el poderoso Amán. La vanidad ofendida de Amán desencadena un decreto de exterminio contra todos los judíos de Persia. Ester, arriesgando su vida, intercede ante el rey y salva a su pueblo. De ahí nace la fiesta de Purim, que celebra la liberación con alegría.

El tema central es la providencia discreta: Dios obра sin prodigios visibles, tejiendo los acontecimientos para salvar a los suyos. El libro también enseña el valor de la intercesión y el coraje de quien, desde la debilidad, defiende la vida. Leerlo hoy es descubrir que Dios actúa también en las cortes de los poderosos y que la fe puede vestirse de valentía y de ternura.

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