Ester

Antiguo Testamento | 16 capítulos | 274 versículos

Est

Capítulo 6

1 Aquella misma noche, no pudiendo el rey conciliar el sueño, mandó que trajeran y leyeran en su presencia el libro de las Memorias, o Crónica.

2 Estaba allí, puesta por escrito, la denuncia que Mardoqueo había hecho contra Bigtán y Teres, los dos eunucos del rey, guardianes del umbral, que habían intentado poner las manos sobre el rey Asuero.

3 Preguntó el rey: «¿Qué honor o dignidad se concedió por esto a Mardoqueo?» Los jóvenes del servicio del rey dijeron: «No se hizo nada en su favor.»

4 Continuó el rey: «Quién está en el atrio?» - Justamente entonces llegaba Amán al atrio exterior de la casa del rey, para pedir al rey que colgaran a Mardoqueo en la horca que él había hecho levantar -.

5 Los jóvenes del servicio del rey le respondieron: «Es Amán el que está en el atrio.» Dijo el rey: «Que entre.»

6 Entró, pues, Amán, y el rey le preguntó: «¿Qué debe hacerse al hombre a quien el rey quiere honrar?» Amán pensó: «¿A quién ha de querer honrar el rey, sino a mí?»

7 Respondió, pues, Amán al rey: «Para el hombre a quien el rey quiere honrar,

8 deben tomarse regias vestiduras que el rey haya vestido, y un caballo que el rey haya montado, y en cuya cabeza se haya puesto una diadema real.

9 Deben darse los vestidos, y el caballo a uno de los servidores más principales del rey, para que vista al hombre a quien el rey desea honrar; y le hará cabalgar sobre el caballo por la plaza mayor de la ciudad gritando delante de él: «¡Así se trata al hombre a quien el rey quiere honrar!»

10 Dijo el rey a Amán: «Toma al momento vestidos y caballo, tal como lo has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que está en la Puerta Real. No dejes de cumplir ni un solo detalle.»

11 Tomó Amán los vestidos y el caballo, vistió a Mardoqueo y le hizo cabalgar por la plaza mayor de la ciudad, gritando delante de él: «¡Así se trata al hombre a quien el rey quiere honrar!»

12 Después Mardoqueo se quedó en la Puerta Real, mientras Amán regresaba precipitadamente a su casa, entristecido y con la cabeza encubierta.

13 Contó Amán a su mujer Zeres y a todos sus amigos cuanto había pasado; sus consejeros y su mujer Zeres le dijeron: «Si Mardoqueo, ante el que has comenzado a declinar, pertenece al linaje de los judíos, no podrás vencerle, sino que sin remedio caerás ante él.»

14 Estaban aún hablándole cuando llegaron los eunucos del rey y llevaron a Amán rápidamente al banquete preparado por Ester.

Reflexión del capítulo 6

Una noche el rey no puede dormir y manda leer los anales del reino; descubre que Mardoqueo denunció una conjura y nunca fue recompensado. Pregunta qué honor se le dio y resulta que ninguno. Casualmente, Amán entra para pedir la muerte de Mardoqueo, pero el rey le pregunta qué hacer por el hombre a quien quiere honrar. Creyendo que habla de sí mismo, Amán propone el mayor fasto, y el rey ordena que sea Mardoqueo quien lo reciba. El capítulo es una lección sobre la providencia y la ironía divina: la noche en vela del rey, el olvido de la recompensa, la boca de Amán vueltas en su contra. Lo que el malvado planeó para humillar, Dios lo usa para exaltar al justo. Nos recuerda que Dios no olvida el bien hecho y que a menudo la vuelta de la suerte ocurre en los momentos más inesperados. La humildad de Mardoqueo, fiel sin buscar premio, es finalmente reconocida.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy no busques reconocimiento inmediato por lo bueno que haces; Dios anota todo y a su hora responde. Si alguien te humilla, no maquines venganza: confía en que la justicia de Dios se encarga del resto. Y si puedes honrar a un «Mardoqueo» oculto, hazlo sin esperar aplausos.

Oración

Señor, tú vuelves las tornas a su hora y exaltas a quien se humilla. No dejes que busque premios humanos, y concédeme confiar en tu justicia aunque el mal parezca triunfar hoy. Amén.

Acerca del libro de Ester

El libro de Ester narra un episodio de la historia de los judíos durante el destierro en Persia, bajo el reinado de Asuero, identificado habitualmente con Jerjes I (siglo V a.C.). En la Biblia católica pertenece a los libros deuterocanónicos: el Concilio de Trento confirmó su carácter inspirado y canónico, y nuestra versión incluye los seis fragmentos griegos que la tradición hebrea omitió. Estos añadidos —oraciones de Mardoqueo y de Ester, el sueño, la carta de Purim— dan al relato su explícita dimensión de fe, pues el texto hebreo original apenas nombra a Dios.

La trama gira en torno a una joven judía, Ester, llevada al harem real y elegida reina, y a su pariente Mardoqueo, que descubre una conjura y se niega a postrarse ante el poderoso Amán. La vanidad ofendida de Amán desencadena un decreto de exterminio contra todos los judíos de Persia. Ester, arriesgando su vida, intercede ante el rey y salva a su pueblo. De ahí nace la fiesta de Purim, que celebra la liberación con alegría.

El tema central es la providencia discreta: Dios obра sin prodigios visibles, tejiendo los acontecimientos para salvar a los suyos. El libro también enseña el valor de la intercesión y el coraje de quien, desde la debilidad, defiende la vida. Leerlo hoy es descubrir que Dios actúa también en las cortes de los poderosos y que la fe puede vestirse de valentía y de ternura.

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