Ester

Antiguo Testamento | 16 capítulos | 274 versículos

Est

Capítulo 11

1 En el año cuarto del reinado de Tolomeo y Cleopatra, Dositeo, que decía ser sacerdote y levita, y su hijo Tolomeo, trajeron la presente carta relativa a los Purim. Aseguraron que era auténtica y que había sido traducida por Lisímaco, hijo de Tolomeo, de la ciudad de Jerusalén.

2 El año segundo del reinado del rey Asuero el Grande, el día uno del mes de Nisán, tuvo un sueño Mardoqueo, hijo de Yaír, hijo de Semeí, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín,

3 judío, que habitaba en la ciudad de Susa, varón ilustre, adscrito al servicio del palacio real.

4 Era uno de los deportados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos de Jerusalén con Jeconías, rey de Judá.

5 El sueño fue así: Voces y estrépito, truenos y terremotos, perturbación en la tierra.

6 Dos enormes dragones avanzaron, prestos ambos al combate; lanzaron un gran rugido,

7 y a su voz todas las gentes se dispusieron a la guerra para luchar contra el pueblo de los justos.

8 Día de tinieblas y oscuridad, tribulación y angustia, ruina y gran turbación sobre la tierra.

9 Todo el pueblo de los justos, estremecido por el terror de sus desgracias, se disponía a perecer y clamaba a Dios.

10 A su clamor, de una pequeña fuente nació un gran río de abundantes aguas.

11 La luz y el sol surgieron y los humildes se alzaron y devoraron a los soberbios.

12 Despertado Mardoqueo, después de tener este sueño, puso gran empeño y se esforzó, hasta la noche, en alcanzar su sentido y saber lo que Dios quería llevar a cabo.

Reflexión del capítulo 11

Comienzan los añadidos griegos, esenciales en la Biblia católica. Mardoqueo relata un sueño: dos dragones grandes se disponen a combatir, y hay un pueblo justo, pequeño, que invoca a Dios y es salvado, mientras las naciones perecen. El sueño se interpreta como la lucha entre Amán y Mardoqueo, y la fuente que se volvió río es Ester. Este relato onírico explicita lo que el texto hebreo dejaba implícito: Dios está en el centro de la historia. El sueño revela que la victoria no es fruto del azar ni de la astucia humana, sino de la justicia de Dios que salva a los suyos. La inclusión de este fragmento en la Iglesia católica subraya que la fe es el motor de la liberación. Nos enseña a leer los acontecimientos con ojos de fe: detrás de las intrigas humanas late el designio de Dios, que siempre toma partido por el pueblo humilde que lo invoca en la tribulación.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy, ante un conflicto que te desborda, recuerda el sueño de Mardoqueo: Dios no duerme. Invócalo con confianza en medio de la angustia y no te fíes solo de tu astucia. Anota en tu oración las «batallas» que ves y entrégales el desenlace al Señor de la historia.

Oración

Señor, tú estás en el centro de la historia y salvas al pueblo que te invoca. Danos leer los acontecimientos con ojos de fe y confiar en que tu justicia defenderá a los humildes. Amén.

Acerca del libro de Ester

El libro de Ester narra un episodio de la historia de los judíos durante el destierro en Persia, bajo el reinado de Asuero, identificado habitualmente con Jerjes I (siglo V a.C.). En la Biblia católica pertenece a los libros deuterocanónicos: el Concilio de Trento confirmó su carácter inspirado y canónico, y nuestra versión incluye los seis fragmentos griegos que la tradición hebrea omitió. Estos añadidos —oraciones de Mardoqueo y de Ester, el sueño, la carta de Purim— dan al relato su explícita dimensión de fe, pues el texto hebreo original apenas nombra a Dios.

La trama gira en torno a una joven judía, Ester, llevada al harem real y elegida reina, y a su pariente Mardoqueo, que descubre una conjura y se niega a postrarse ante el poderoso Amán. La vanidad ofendida de Amán desencadena un decreto de exterminio contra todos los judíos de Persia. Ester, arriesgando su vida, intercede ante el rey y salva a su pueblo. De ahí nace la fiesta de Purim, que celebra la liberación con alegría.

El tema central es la providencia discreta: Dios obра sin prodigios visibles, tejiendo los acontecimientos para salvar a los suyos. El libro también enseña el valor de la intercesión y el coraje de quien, desde la debilidad, defiende la vida. Leerlo hoy es descubrir que Dios actúa también en las cortes de los poderosos y que la fe puede vestirse de valentía y de ternura.

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