Ester

Antiguo Testamento | 16 capítulos | 274 versículos

Est

Capítulo 4

1 Cuando Mardoqueo supo lo que pasaba, rasgó sus vestidos, se vistió de sayal y ceniza y salió por la ciudad lanzando grandes gemidos,

2 hasta llegar ante la Puerta Real, pues nadie podía pasar la Puerta cubierto de sayal.

3 En todas las provincias, dondequiera que se publicaban la palabra y el edicto real, había entre los judíos gran duelo, ayunos y lágrimas y lamentos, y a muchos el sayal y la ceniza les sirvió de lecho.

4 Las siervas y ennucos de Ester vinieron a comunicárselo. La reina se llenó de angustia y mandó enviar a Mardoqueo vestidos para que se vistiese y se quitase el sayal, pero él no quiso.

5 Llamó Ester a Hatak, uno de los eunucos que el rey había puesto a su servicio, y le envió a Mardoqueo para enterarse de lo que pasaba y a qué obedecía todo aquello.

6 Salió Hatak y fue donde Mardoqueo, que estaba en la plaza de la ciudad que hay frente a la Puerta Real.

7 Mardoqueo le informó de todo cuanto había pasado y de la suma de dinero que Amán había prometido entregar al tesoro real por el exterminio de los judíos.

8 Le dio también una copia del texto del edicto de exterminio publicado en Susa, para que se lo enseñara a Ester y se informara; y ordenó a la reina que se presentase ante el rey, se ganara su favor y suplicara por su pueblo.

9 Regresó Hatak e informó a Ester de las palabras de Mardoqueo.

10 Ester mandó a Hatak que dijera a Mardoqueo:

11 «Todos los servidores del rey y todos los habitantes de las provincias del rey saben que todo hombre o mujer que se presente al rey, en el patio interior, sin haber sido llamado, es condenado a muerte por el edicto, salvo aquel sobre quien el rey extienda su cetro de oro; y hace ya treinta días que yo no he sido llamada a presencia del rey.»

12 Llevó a Mardoqueo la respuesta de Ester

13 y Mardoqueo hizo que le contestara: «No te imagines que por estar en la casa del rey, te vas a librar tú sola entre todos los judíos,

14 porque, si te empeñas en callar en esta ocasión, por otra parte vendrá el socorro de la liberación de los judíos, mientras que tú y la casa de tu padre pereceréis. ¡Quién sabe si precisamente para una ocasión semejante has llegado a ser reina!»

15 Ester mandó que respondieran a Mardoqueo:

16 «Vete a reunir a todos los judíos que hay en Susa y ayunad por mí. No comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y así, a pesar de la ley, me presentaré ante el rey; y si tengo que morir, moriré.»

17 Se alejó Mardoqueo y cumplió cuanto Ester le había mandado.

Reflexión del capítulo 4

Cuando Mardoqueo conoce el decreto, se viste de luto y recorre la ciudad gimiendo. Ester, dentro del palacio, se entera y quiere socorrerlo, pero Mardoqueo le envía un mensaje decisivo: no creas que, por estar en la casa del rey, escaparás; si callas, de otra parte surgirá la salvación, pero tú y tu casa pereceréis. Le revela que quizá ha llegado al trono «para un tiempo como este». Ester duda, porque acercarse al rey sin ser llamada puede costarle la vida, pero acepta tras pedir un ayuno de tres días. El capítulo es el corazón moral del libro: la responsabilidad del que puede interceder. Mardoqueo confía en que Dios salvará a su pueblo, pero advierte que Ester tiene una misión concreta. La fe no exime de actuar. Nos enseña que Dios cuenta con nuestra libertad y que el silencio ante el mal nos hace cómplices. El ayuno marca la dependencia total de Dios antes de la acción.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy no seas cómplice callando ante una injusticia que puedes denunciar. Si tienes algún «trono» —una palabra, una influencia— úsala por los que no la tienen. Antes de actuar en algo arriesgado, ayuna un poco y pon la decisión en manos de Dios.

Oración

Señor, no permitas que me quede en silencio ante el mal por miedo a perder mi comodidad. Dame el valor de Ester para interceder y la fe de Mardoqueo para confiar en tu salvación. Amén.

Acerca del libro de Ester

El libro de Ester narra un episodio de la historia de los judíos durante el destierro en Persia, bajo el reinado de Asuero, identificado habitualmente con Jerjes I (siglo V a.C.). En la Biblia católica pertenece a los libros deuterocanónicos: el Concilio de Trento confirmó su carácter inspirado y canónico, y nuestra versión incluye los seis fragmentos griegos que la tradición hebrea omitió. Estos añadidos —oraciones de Mardoqueo y de Ester, el sueño, la carta de Purim— dan al relato su explícita dimensión de fe, pues el texto hebreo original apenas nombra a Dios.

La trama gira en torno a una joven judía, Ester, llevada al harem real y elegida reina, y a su pariente Mardoqueo, que descubre una conjura y se niega a postrarse ante el poderoso Amán. La vanidad ofendida de Amán desencadena un decreto de exterminio contra todos los judíos de Persia. Ester, arriesgando su vida, intercede ante el rey y salva a su pueblo. De ahí nace la fiesta de Purim, que celebra la liberación con alegría.

El tema central es la providencia discreta: Dios obра sin prodigios visibles, tejiendo los acontecimientos para salvar a los suyos. El libro también enseña el valor de la intercesión y el coraje de quien, desde la debilidad, defiende la vida. Leerlo hoy es descubrir que Dios actúa también en las cortes de los poderosos y que la fe puede vestirse de valentía y de ternura.

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