Hechos
Nuevo Testamento | 28 capítulos | 1002 versículos
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Capítulo 15 de 28Capítulo 15
1 Bajaron algunos de Judea que enseñaban a los hermanos: «Si no os circuncidáis conforme a la costumbre mosaica, no podéis salvaros.»
2 Se produjo con esto una agitación y una discusión no pequeña de Pablo y Bernabé contra ellos; y decidieron que Pablo y Bernabé y algunos de ellos subieran a Jerusalén, donde los apóstoles y presbíteros, para tratar esta cuestión.
3 Ellos, pues, enviados por la Iglesia, atravesaron Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles y produciendo gran alegría en todos los hermanos.
4 Llegados a Jerusalén fueron recibidos por la Iglesia y por los apóstoles y presbíteros, y contaron cuanto Dios había hecho juntamente con ellos.
5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron para decir que era necesario circuncidar a los gentiles y mandarles guardar la Ley de Moisés.
6 Se reunieron entonces los apóstoles y presbíteros para tratar este asunto.
7 Después de una larga discusión, Pedro se levantó y les dijo: «Hermanos, vosotros sabéis que ya desde los primeros días me eligió Dios entre vosotros para que por mi boca oyesen los gentiles la Palabra de la Buena Nueva y creyeran.
8 Y Dios, conocedor de los corazones, dio testimonio en su favor comunicándoles el Espíritu Santo como a nosotros;
9 y no hizo distinción alguna entre ellos y nosotros, pues purificó sus corazones con la fe.
10 ¿Por qué, pues, ahora tentáis a Dios queriendo poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos sobrellevar?
11 Nosotros creemos más bien que nos salvamos por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos.»
12 Toda la asamblea calló y escucharon a Bernabé y a Pablo contar todas las señales y prodigios que Dios había realizado por medio de ellos entre los gentiles.
13 Cuando terminaron de hablar, tomó Santiago la palabra y dijo: «Hermanos, escuchadme.
14 Simeón ha referido cómo Dios ya al principio intervino para procurarse entre los gentiles un pueblo para su Nombre.
15 Con esto concuerdan los oráculos de los Profetas, según está escrito:
16 «Después de esto volveré y reconstruiré la tienda de David que está caída; reconstruiré sus ruinas, y la volveré a levantar.
17 Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todas las naciones que han sido consagradas a mi nombre, dice el Señor que hace
18 que estas cosas sean conocidas desde la eternidad.
19 «Por esto opino yo que no se debe molestar a los gentiles que se conviertan a Dios,
20 sino escribirles que se abstengan de lo que ha sido contaminado por los ídolos, de la impureza, de los animales estrangulados y de la sangre.
21 Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores y es leído cada sábado en las sinagogas.»
22 Entonces decidieron los apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, elegir de entre ellos algunos hombres y enviarles a Antioquía con Pablo y Bernabé; y estos fueron Judas, llamado Barsabás, y Silas, que eran dirigentes entre los hermanos.
23 Por su medio les enviaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos, saludan a los hermanos venidos de la gentilidad que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia.
24 Habiendo sabido que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, os han perturbado con sus palabras, trastornando vuestros ánimos,
25 hemos decidido de común acuerdo elegir algunos hombres y enviarlos donde vosotros, juntamente con nuestros queridos Bernabé y Pablo,
26 que son hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo.
27 Enviamos, pues, a Judas y Silas, quienes os expondrán esto mismo de viva voz:
28 Que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que éstas indispensables:
29 abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza. Haréis bien en guardaros de estas cosas. Adiós.»
30 Ellos, después de despedirse, bajaron a Antioquía, reunieron la asamblea y entregaron la carta.
31 La leyeron y se gozaron al recibir aquel aliento.
32 Judas y Silas, que eran también profetas, exhortaron con un largo discurso a los hermanos y les confortaron.
33 Pasado algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a los que los habían enviado.
35 Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía enseñando y anunciando, en compañía de otros muchos, la Buena Nueva, la palabra del Señor.
36 Al cabo de algunos días dijo Pablo a Bernabé: «Volvamos ya a ver cómo les va a los hermanos en todas aquellas ciudades en que anunciamos la palabra del Señor.»
37 Bernabé quería llevar también con ellos a Juan, llamado Marcos.
38 Pablo, en cambio, pensaba que no debían llevar consigo al que se había separado de ellos en Panfilia y no les había acompañado en la obra.
39 Se produjo entonces una tirantez tal que acabaron por separarse el uno del otro: Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre;
40 por su parte Pablo eligió por compañero a Silas y partió, encomendado por los hermanos a la gracia de Dios.
41 Recorrió Siria y Cilicia consolidando las Iglesias.»
Reflexión del capítulo 15
En Antioquía surge una disputa grave: algunos enseñan que los gentiles deben circuncidarse para salvarse. Pablo y Bernabé suben a Jerusalén, donde los apóstoles y presbíteros celebran el primer concilio de la Iglesia. Tras el debate, Pedro recuerda que Dios ha dado el Espíritu a los gentiles sin la Ley, y Santiago propone no imponerles más que lo esencial: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la inmortalidad y de la sangre. La carta enviada reconcilia a las comunidades y confirma que la salvación es por la gracia, no por la observancia. Este capítulo es clave para la identidad cristiana: la fe no es una prolongación de la Ley, sino novedad en Cristo. Nos muestra a la Iglesia ejerciendo la autoridad docente en unidad y bajo la guía del Espíritu. Para nosotros, Hechos 15 enseña el valor del discernimiento comunitario y de la autoridad legítima para resolver conflictos. La doctrina se transmite con libertad y caridad, evitando imposiciones que ahogarían el Evangelio, y preservando la unidad en lo esencial.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy practica la escucha humilde en un desacuerdo y busca la unidad de la comunidad por encima de tener la razón, confiando en la guía del Espíritu.
Oración
Señor, que como tu Iglesia primitiva sepamos discernir tu voluntad en comunión. Danos unidad en la verdad y libertad en el amor. Amén.
Acerca del libro de Hechos
Los Hechos de los Apóstoles, tradicionalmente atribuido a san Lucas, médico y compañero de Pablo, constituye la segunda parte de su obra, continuación directa del Evangelio que lleva su nombre. Escrito hacia el año 80-90 d.C., el libro narra la expansión del Evangelio desde Jerusalén hasta los confines del imperio romano, mostrando cómo la promesa de Jesús se cumple mediante la acción del Espíritu Santo. En su contexto histórico, Hechos surge en una comunidad que enfrenta tanto la persecución externa como la urgencia de definir su identidad frente al judaísmo y al mundo gentil. Literariamente, es una obra de historia salvífica que entrelaza discursos, milagros y viajes misioneros en un relato teológicamente orientado.
Los temas centrales son la obra del Espíritu Santo, la oración, la comunión de bienes, el testimonio ante las autoridades y la apertura universal de la salvación a judíos y gentiles por igual. Hechos ocupa un lugar único en la historia de la salvación: es el puente entre el ministerio terreno de Cristo y la vida de la Iglesia. Nos muestra a la Iglesia naciendo, orando, sufriendo y creciendo no por estrategia humana, sino por la fuerza del Resucitado. Pedro abre las puertas a los judíos, Esteban da el primer testimonio de sangre, Felipe evangeliza a los marginados y Pablo lleva el nombre de Cristo ante reyes y filósofos.
Para leerlo hoy en oración, Hechos nos recuerda que la misión no es nostalgia, sino presencia viva del Espíritu. Cada página invita a confiar en que Dios abre caminos donde solo vemos muros. Leer Hechos orantemente es dejarse interpelar: ¿dejo que el Espíritu me mueva a dar testimonio? ¿creo que la Iglesia sigue siendo hoy el lugar donde el Resucitado actúa? Que nuestra lectura despierte el fuego misionero que transformó al mundo antiguo.
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