Levítico

Antiguo Testamento | 27 capítulos | 858 versículos

Lv

Capítulo 4

1 Yahveh habló así a Moisés:

2 Habla a los israelitas y diles: Si alguien peca por inadvertencia contra cualquiera de los mandamientos de Yahveh sobre lo que no se debe hacer y comete una de estas acciones prohibidas:

3 Si el que peca es el sacerdote ungido, haciendo culpable al pueblo, entonces ofrecerá a Yahveh por el pecado que ha cometido un novillo sin defecto, como sacrificio por el pecado.

4 Llevará el novillo a la entrada de la tienda del Encuentro ante Yahveh, impondrá la mano sobre la cabeza del novillo y lo inmolará ante Yahveh.

5 El sacerdote ungido tomará parte de la sangre del novillo y la llevará a la Tienda del Encuentro.

6 El sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará con ella siete veces ante Yahveh frente al velo del Santuario.

7 El sacerdote pondrá parte de la sangre en los cuernos del altar del incienso aromático ante Yahveh en la Tienda del Encuentro, y verterá toda la sangre del novillo al pie del altar de los holocaustos que se encuentra a la entrada de la Tienda del Encuentro.

8 De todo el sebo del novillo sacrificado por el pecado, reservará el sebo que cubre las entrañas y todo el que hay sobre las mismas;

9 los dos riñones y el sebo adherido a ellos y a los lomos, y el resto que cubre el hígado; quitará todo este sebo junto con los riñones, -

10 todo como lo reservado del novillo del sacrificio de comunión - y el sacerdote lo quemará sobre el altar de los holocaustos.

11 La piel del novillo, toda su carne, con su cabeza y sus patas, sus entrañas con los excrementos,

12 el novillo entero, lo sacará fuera del campamento, a un lugar puro, al vertedero de las cenizas. Lo quemará con fuego de leña; será quemado en el vertedero de las cenizas.

13 Si toda la comunidad de Israel peca por inadvertencia, haciendo cualquiera de las cosas prohibidas por los mandamientos de Yahveh, haciéndose así culpable, quedando el hecho oculto a los ojos de la asamblea;

14 en cuanto llegue a saberse el pecado cometido en ella, la asamblea ofrecerá un novillo en sacrificio por el pecado. Lo llevarán ante la Tienda del Encuentro;

15 los ancianos de la comunidad impondrán las manos sobre la cabeza del novillo ante Yahveh y se inmolará el novillo ante Yahveh.

16 Luego, el sacerdote ungido llevará parte de la sangre del novillo a la Tienda del Encuentro;

17 el sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará siete veces ante Yahveh frente al velo.

18 Pondrá parte de la sangre en los cuernos del altar que se halla ante Yahveh en la Tienda del Encuentro, y derramará el resto de la sangre al pie del altar de los holocaustos, situado a la entrada de la Tienda del Encuentro.

19 Reservará todo el sebo del novillo y lo quemará en el altar,

20 haciendo con este novillo como con el novillo del sacrificio por el pecado. Lo mismo hará con él. Así el sacerdote hará expiación por ellos y se les perdonará.

21 Sacará el novillo fuera del campamento y lo quemará como el novillo anterior. Este es el sacrificio por el pecado de la asamblea.

22 Si es un príncipe el que ha pecado, haciendo por inadvertencia cualquiera de las cosas prohibidas por los mandamientos de Yahveh su Dios, haciéndose así culpable;

23 si se le advierte del pecado cometido, llevará como ofrenda un macho cabrío sin defecto.

24 Impondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo inmolará en el lugar donde se inmola el holocausto ante Yahveh. Es un sacrificio por el pecado.

25 El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, untará los cuernos del altar de los holocaustos y derramará la sangre al pie del altar de los holocaustos.

26 Quemará todo el sebo en el altar como el sebo del sacrificio de comunión. El sacerdote hará así la expiación por él, por su pecado, y se le perdonará.

27 Si uno cualquiera del pueblo de la tierra peca por inadvertencia haciendo algo prohibido por los mandamientos de Yahveh, haciéndose así culpable;

28 si se le advierte del pecado cometido, presentará como ofrenda por el pecado cometido una cabra sin defecto.

29 Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará en el mismo lugar de los holocaustos.

30 El sacerdote mojará su dedo en la sangre, untará los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará toda la sangre al pie del altar.

31 Separará todo el sebo de la víctima, como se separa el sebo de un sacrificio de comunión, y el sacerdote lo quemará en el altar como calmante aroma para Yahveh. El sacerdote hará así expiación por él y se le perdonará.

32 Si lleva un cordero como ofrenda suya por el pecado, sea lo que lleve una hembra sin defecto;

33 impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará como sacrificio por el pecado en el lugar donde se inmola el holocausto.

34 El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima y untará los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará toda la sangre al pie del mismo altar.

35 Separará todo el sebo de la víctima, como se separa el sebo del cordero del sacrificio de comunión, y el sacerdote lo quemará en el altar, junto con los manjares abrasados de Yahveh. El sacerdote hará expiación por él, por el pecado cometido, y se le perdonará.

Reflexión del capítulo 4

El sacrificio por el pecado introduce la expiación de las faltas cometidas por ignorancia. El rito varía según quién reincide: el sacerdote, la asamblea, el jefe o un ciudadano común, pero en todos los casos la sangre se lleva al interior de la Tienda y se aplica sobre el altar del incienso y los cuernos del altar del holocausto. Lo que queda fuera del santuario se retira, pues el pecado contamina y debe ser removido. Este capítulo revela la gravedad de la culpa, incluso inadvertida, y la misericordia de un Dios que provee un medio de perdón. Enseña que el mal no es solo un error privado, sino una ofensa que mancha la comunidad ante la santidad divina. La Carta a los Hebreos lee en esta sangre la sombra del sacrificio único de Cristo, que purifica la conciencia. Para nosotros, el sacramento de la Penitencia actualiza esta gracia: la confesión honesta restaura la amistad con Dios y devuelve la paz al alma que se reconoce débil.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Examina tu conciencia hoy buscando no solo las faltas graves, sino las omisiones por ignorancia o comodidad. Acércate a la confesión si hace tiempo que no lo haces, y deja que la misericordia de Dios renueve tu corazón.

Oración

Señor, perdonas nuestras faltas aun cuando no las conocemos. Purifica mi conciencia y dame un corazón contrito que se alegre en tu misericordia. Amén.

Acerca del libro de Levítico

Levítico es el tercer libro del Pentateuco y el corazón litúrgico de la alianza del Sinaí. Tradicionalmente atribuido a Moisés, recoge las instrucciones que el Señor comunica desde la Tienda del Encuentro, dirigidas en especial a los sacerdotes hijos de Aarón, de la tribu de Leví, de donde recibe su nombre. No es un libro de narrativa, sino de ley sagrada y culto, compuesto en el desierto durante la peregrinación de Israel, en torno al siglo XIII a.C. Su contexto es el de un pueblo recién liberado de Egipto que debe aprender a vivir como nación santa en presencia de un Dios tres veces santo. Los temas centrales son el sacrificio, la pureza, la santidad y la expiación: Dios habita entre su pueblo, pero su santidad exige un camino de acercamiento y de reparación del pecado. Levítico ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque prepara, como sombra y pedagogía, la obra definitiva de Cristo; la Carta a los Hebreos lee en sus ritos el anuncio del único sacrificio perfecto. Para leerlo hoy en oración conviene no detenerse en la letra de las prescripciones rituales, sino descubrir su mensaje permanente: el respeto al Creador, el sentido del pecado, la necesidad de la reparación y la llamada universal a la santidad. La Iglesia ve en este libro una escuela de adoración y de misericordia que alcanza su plenitud en la Eucaristía, donde la ofrenda se vuelve communión.

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