Josué
Antiguo Testamento | 24 capítulos | 658 versículos
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Capítulo 15 de 24Capítulo 15
1 La suerte que tocó a la tribu de los hijos de Judá conforme a sus clanes cayó hacia la frontera de Edom, desde el desierto de Sin hacia el mediodía hasta Cadés en el extremo sur.
2 Su límite meridional partía del extremo del mar de la Sal, desde la lengua que da hacia el sur;
3 luego se dirigía por el sur de la subida de los Escorpiones, pasaba hacia Sin y subía por el sur de Cadés Barnea; pasando por Jesrón, subía hacia Adar y volvía a Carcá;
4 pasaba por Asmón, iba hacia el torrente de Egipto y venía a salir al mar. Esa será vuestra frontera por el sur.
5 Al oriente el límite era el mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordán. La frontera por el lado norte partía de la lengua de mar que hay en la desembocadura del Jordán.
6 El límite subía a Bet Joglá, pasaba al norte de Bet Haarabá y subía hasta la Peña de Boján, hijo de Rubén.
7 El límite subía desde el valle de Akor hasta Debir y volvía al norte hacia el círculo de piedras que hay enfrente de la subida de Adummim, que está al sur del Torrente. El límite pasaba hacia las aguas de En Semes y venía a salir a En Roguel.
8 Subía después por el valle de Ben Hinnom, por el sur, al Hombro del Jebuseo, es decir, Jerusalén; subía el límite por el oeste a la cima del monte que hay frente al valle de Hinnom, al extremo norte del valle de los Refaím.
9 El límite torcía de la cumbre del monte hacia la fuente de agua de Neftoaj y seguía hacia las ciudades del monte Efrón para torcer en dirección a Baalá, o sea, Quiryat Yearim.
10 De Baalá, el límite doblaba por el oeste hacia el monte Seír y, pasando por la vertiente norte del monte Yearim, o sea Kesalón, bajaba a Bet Semes, pasaba a Timná,
11 iba hacia el lado norte de Ecrón, doblaba hacia Sikkarón, pasaba por el monte de Baalá, salía por Yabneel. La frontera terminaba en el mar.
12 El límite occidental era el mar Grande. Este era el límite que rodeaba el territorio de los hijos de Judá por clanes.
13 A Caleb, hijo de Yefunné, se le dio una parte entre los hijos de Judá, según la orden de Yahveh a Josué: Quiryat Arbá, la ciudad del padre de Anaq, que es Hebrón.
14 Caleb echó de allí a los tres hijos de Anaq: Sesay, Ajimán y Talmay, descendientes de Anaq.
15 De allí se dirigió hacia los habitantes de Debir, que antiguamente se llamaba Quiryat Séfer.
16 Entonces dijo Caleb: «Al que derrote a Quiryat Séfer y la tome, le daré mi hija Aksá por mujer.»
17 El que la tomó fue Otniel, hijo de Quenaz, hermano de Caleb, y éste le dio su hija Aksá por mujer.
18 Cuando iba a casa de su marido, éste le incitó a que pidiera a su padre un campo; ella se apeó del asno y Caleb le preguntó: «¿Qué quieres?»
19 Ella respondió: «Hazme un regalo; ya que me has dado el desierto de Négueb, dame fuentes de agua.» Y él le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
20 Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Judá por clanes.
21 Ciudades fronterizas de la tribu de los hijos de Judá, hacia la frontera de Edom en el Négueb: Cabseel, Eder, Yagur,
22 Quiná, Dimón, Adadá,
23 Quedes, Jasor Yitnam,
24 Zif, Télem, Bealot,
25 Jasor Jadattá, Queriyyot Jesrón (que es Jasor),
26 Amam, Semá, Moladá,
27 Jasar Gaddá, Jesmón, Bet Pélet,
28 Jasar Sual, Berseba y sus filiales,
29 Baalá, Iyyim, Esem,
30 Eltolad, Kesil, Jormá,
31 Siquelag, Madmanná, Sansanná,
32 Lebaot, Siljim, Ayin y Rimmón. En total veintinueve ciudades con sus aldeas.
33 En la Tierra Baja: Estaol, Sorá, Asná,
34 Zanoaj, En Gannim, Tappuaj, Enam,
35 Yarmut, Adullam, Sokó, Azecá,
36 Saaráyim, Aditáyim, Hag Guederá, Guederotáyim: catorce ciudades con sus aldeas.
37 Senán, Jadasá, Migdal Gad,
38 Dilán, Ham Mispé, Yoqteel,
39 Lakís, Boscat, Eglón,
40 Kabbón, Lajmás, Kitlís,
41 Guederot, Bet Dagón, Naamá, Maquedá: dieciséis ciudades con sus aldeas.
42 Libná, Eter, Asán,
43 Iftaj, Asná, Nesib,
44 Queilá, Akzib, Maresá: nueve ciudades con sus aldeas.
45 Ecrón con sus filiales y aldeas.
46 De Ecrón hasta el mar, todo lo que está al lado de Asdod con sus aldeas.
47 Asdod con sus filiales y aldeas, Gaza con sus filiales y aldeas hasta el Torrente de Egipto, limitando con el mar Grande.
48 En la montaña: Samir, Yattir, Sokó,
49 Danná, Quiryat, Sanná, que es Debir,
50 Anab, Estemoa, Anim,
51 Gosen, Jolón, Guiló: once ciudades y sus aldeas.
52 Arab, Dumá, Esan,
53 Yanum, Bet Tappuaj, Afeqá,
54 Jumtá, Quiryat Arbá, que es Hebrón, Sior: nueve ciudades y sus aldeas.
55 Maón, Carmelo, Zif, Yuttá,
56 Yizreel, Yoqdeam, Zanoaj,
57 Haqcayim, Guibeá y Timná: diez ciudades con sus aldeas.
58 Jaljul, Bet Sur, Guedor,
59 Maarat, Bet Anot, Eltecón: seis ciudades con sus aldeas. Técoa, Efratá, que es Belén, Peor, Etam, Culón, Tatam, Sores, Karem, Gallim, Béter, Manaj: once ciudades con sus aldeas.
60 Quiryat Baal, que es Quiryat Yearim, y Harabbá: dos ciudades con sus aldeas.
61 En el desierto: Bet Haarabá, Middin, Sekaká,
62 Nibsán, la ciudad de la Sal y Engadí: seis ciudades con sus aldeas.
63 Pero los hijos de Judá no pudieron echar a los jebuseos que ocupaban Jerusalén. Por eso los jebuseos siguen habitando en Jerusalén junto a los hijos de Judá hasta el día de hoy.
Reflexión del capítulo 15
Se describe el territorio asignado a la tribu de Judá, la más grande, con sus fronteras desde el desierto del sur hasta el mar, sus ciudades, montes y llanos. Entre ellas destacan Hebrón, dada a Caleb, y Jerusalén, que los hijos de Judá no logran arrebatar a los jebuseos. El detalle geográfico subraya que la promesa se vuelve concreta en lugares reales habitados por familias. Judá será la tribu regia de donde nacerá David y, según la carne, Cristo, el león de Judá. Para el creyente, el capítulo muestra que Dios cuida de cada porción de su pueblo y que la historia de la salvación tiene raíces terrenas. La mención de Jerusalén aún no tomada recuerda que la plenitud vendrá después, con David y con el Rey mesiánico. La tierra no es abstracción, sino hogar de la alianza. La fidelidad de Dios se escribe en mapas y en vidas.
Cómo aplicar este capítulo a tu vida
Hoy mira tu 'territorio' concreto: tu familia, tu vecindario, tu trabajo como lugar donde Dios te ha plantado. Como gesto, bendice tu hogar y sírvelo como porción de la heredad que el Señor te confía.
Oración
Señor, tú repartes a cada uno su heredad. Haz de mi familia y mi trabajo lugar de tu presencia y bendice la tierra que me has confiado. Amén.
Acerca del libro de Josué
Josué es el primer libro histórico de la Biblia y la continuación inmediata del Pentateuco: narra la entrada de Israel en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, sucesor de Moisés. Su nombre, Yehoshúa, significa 'el Señor salva', y es la forma hebrea de Jesús, lo que la tradición cristiana ha leído como anuncio del Salvador. Compuesto a partir de antiguas tradiciones tribales y redactado en forma definitiva durante el período monárquico o postexílico, el libro combina relato de conquista, reparto del territorio y discursos de alianza. Su contexto es el final de la peregrinación por el desierto y el comienzo de la vida como pueblo asentado en Canaán, en torno al siglo XIII a.C. Los temas centrales son la fidelidad de Dios a su promesa, la obediencia a su ley como condición de la victoria, y la tierra como don gratuito, no mérito militar. Josué ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque muestra que el Señor combate por su pueblo y que la verdadera herencia es la comunión con él. Para leerlo hoy en oración conviene evitar la lectura literalista de la violencia y descubrir su mensaje de confianza: Dios abre caminos donde todo parece cerrado y nos introduce en la 'tierra' de la vida nueva que Cristo nos conquista. La Iglesia ve en Josué una figura de Cristo, el verdadero conductor que nos hace entrar en el descanso de Dios.
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