Josué

Antiguo Testamento | 24 capítulos | 658 versículos

Jos

Capítulo 9

1 En cuanto se enteraron todos los reyes que estaban de este lado del Jordán, en la Montaña, en la Tierra Baja, a lo largo de la costa del mar Grande hasta la región del Líbano, hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas y jebuseos,

2 se aliaron para combatir como un solo hombre contra Josué e Israel.

3 Pero los habitantes de Gabaón se enteraron de lo que había hecho Josué con Jericó y Ay,

4 y recurrieron también ellos a la astucia. Fueron y se proveyeron de víveres, tomaron alforjas viejas para sus asnos y odres de vino viejes, rotos y recosidos;

5 sandalias viejas y remendadas en sus pies y vestidos viejos. Todo el pan que llevaban para su alimento era seco y desmigado.

6 Fueron donde Josué, al campamento de Guilgal, y le dijeron a él y a los hombres de Israel: «Venimos de un país lejano: haced, pues, alianza con nosotros.

7 Los hombres de Israel respondieron a aquellos jivitas: «Acaso habitáis en medio de nosotros y entonces no podemos hacer alianza con vosotros.»

8 Respondieron a Josué: «Somos tus siervos.» Josué les dijo: «¿Quiénes sois vosotros y de dónde venís?»

9 Le respondieron: «De muy lejana tierra vienen tus siervos, por la fama de Yahveh tu Dios, pues hemos oído hablar de él, de todo lo que ha hecho en Egipto

10 y de todo lo que ha hecho con los dos reyes amorreos del otro lado del Jordán, Sijón, rey de Jesbón y Og, rey de Basán, que vivía en Astarot.

11 Y nos han dicho nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestra tierra: «Tomad en vuestras manos provisiones para el viaje, id a su encuentro y decidles: "Siervos vuestros somos: haced, pues, alianza con nosotros."

12 Este nuestro pan estaba caliente cuando hicimos provisión de él en nuestras casas para el viaje, el día en que partimos para venir a vuestro encuentro: miradlo ahora duro y desmigado.

13 Estos odres de vino, que eran nuevos cuando los llenamos, se han roto; nuestras sandalias y nuestros vestidos están gastados por lo largo del camino.»

14 Los hombres hicieron aprecio de sus provisiones sin consultar el oráculo de Yahveh.

15 Josué hizo las paces con ellos, hizo con ellos pacto de conservarles la vida, y los principales de la comunidad se lo juraron.

16 Sucedió que, al cabo de tres días de cerrado este pacto, supieron que vivían cerca y habitaban en medio de Israel.

17 Los israelitas partieron del campamento y llegaron al tercer día a sus ciudades, que eran Gabaón, Kefirá, Beerot y Quiryat Yearim.

18 Los israelitas no los mataron porque los principales de la comunidad se lo habían jurado por Yahveh Dios de Israel. Pero toda la comunidad murmuró de los principales.

19 Todos los principales declararon a la comunidad reunida: «Nosotros lo hemos jurado por Yahveh Dios de Israel; no podemos, pues, tocarlos.

20 Lo que hemos de hacer con ellos es: Déjalos con vida para que no venga sobre nosotros la Cólera por el juramento que hemos hecho.»

21 Les dijeron también los principales: «Que vivan, pero que sean leñadores y aguadores de toda la comunidad.» Así les dijeron los principales.

22 Josué los llamó y les dijo: «¿Por qué nos habéis engañado diciendo: «Vivimos muy lejos de vosotros», siendo así que habitáis en medio de nosotros?

23 Sois, pues, unos malditos y nunca dejaréis de servir como leñadores y aguadores de la casa de mi Dios.»

24 Le respondieron a Josué: «Es que tus siervos estaban bien enterados de la orden que había dado Yahveh tu Dios a Moisés su siervo, de entregaros todo este país y exterminar delante de vosotros a todos sus habitantes. Temimos mucho por nuestras vidas a vuestra llegada y por eso hemos hecho esto.

25 Ahora, aquí estamos en tus manos: haz con nosotros lo que te parezca bueno y justo.»

26 Así hizo con ellos, los salvó de la mano de los israelitas, que no los mataron.

27 Aquel día los puso Josué como leñadores y aguadores de la comunidad y del altar de Yahveh hasta el día de hoy, en en lugar que Yahveh había de elegir.

Reflexión del capítulo 9

Los habitantes de Gabaón, sabedores del poder de Israel, recurren al engaño: se presentan como venidos de lejos con bagajes gastados y provisiones podridas, y obtienen un pacto de paz que Josué y los jefes sellan sin consultar al Señor. Cuando se descubre el engaño, los gabaonitas ya están bajo juramento, y los israelitas respetan la alianza, condenándolos a ser leñadores y aguadores del santuario. El relato enseña la gravedad de jurar sin discernimiento y la fuerza de la palabra dada, incluso errónea: Israel prefiere honrar su juramento antes que traicionar su palabra. Para el creyente, es advertencia contra decidir sin oración y, a la vez, testimonio de que la palabra comprometida obliga. La Iglesia valora la integridad en los pactos. Curiosamente, los gabaonitas engañosos terminan al servicio del culto de Dios, mostrando que su plan providente usa hasta los ardides para atraer a los pueblos a su pueblo.

Cómo aplicar este capítulo a tu vida

Hoy no decidas asuntos importantes sin antes consultar al Señor en la oración. Como gesto, cumple fielmente un compromiso o promesa que hayas contraído, aunque ahora te resulte incómodo.

Oración

Señor, enséñame a consultarte antes de decidir y a ser fiel a mi palabra. No dejes que la prisa o el engaño me aparten de tu voluntad. Amén.

Acerca del libro de Josué

Josué es el primer libro histórico de la Biblia y la continuación inmediata del Pentateuco: narra la entrada de Israel en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, sucesor de Moisés. Su nombre, Yehoshúa, significa 'el Señor salva', y es la forma hebrea de Jesús, lo que la tradición cristiana ha leído como anuncio del Salvador. Compuesto a partir de antiguas tradiciones tribales y redactado en forma definitiva durante el período monárquico o postexílico, el libro combina relato de conquista, reparto del territorio y discursos de alianza. Su contexto es el final de la peregrinación por el desierto y el comienzo de la vida como pueblo asentado en Canaán, en torno al siglo XIII a.C. Los temas centrales son la fidelidad de Dios a su promesa, la obediencia a su ley como condición de la victoria, y la tierra como don gratuito, no mérito militar. Josué ocupa un lugar clave en la historia de la salvación porque muestra que el Señor combate por su pueblo y que la verdadera herencia es la comunión con él. Para leerlo hoy en oración conviene evitar la lectura literalista de la violencia y descubrir su mensaje de confianza: Dios abre caminos donde todo parece cerrado y nos introduce en la 'tierra' de la vida nueva que Cristo nos conquista. La Iglesia ve en Josué una figura de Cristo, el verdadero conductor que nos hace entrar en el descanso de Dios.

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